| La cultura y los
medios en Cuba |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral. Sancti
Spíritus. Cuba |
| email:
carlosdi@enet.cu
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PERIODISMO POR DENTRO----
Hay que
mover el pensamiento, debatir y exponer nuestros puntos de vistas.
Según el Diccionario de La Real Academia Española: “cultura es el
conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su
juicio crítico. Conjunto de modos de vida y costumbres,
conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico,
industrial, en una época, grupo social, etc.”. Este significado se
amplía al denominar la cultura como el conjunto de conocimientos
sobre gimnasia, deportes, y práctica de ellos, encaminados al pleno
desarrollo de las facultades corporales.
La propia Academia
consigna el criterio mas acabado sobre cultura, al considerarla:
“conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida
tradicional de un pueblo.”.
Cuba cuenta con
91 emisoras de radio, cuatro canales de TV, decenas de telecentros,
más de doscientas publicaciones escritas (periódicos, revistas,
suplementos) y una elevada cifra de medios digitales estatales, de
Organizaciones NO Gubernamentales de la isla, hasta completar las
blog personales de periodistas, artistas y los jóvenes clubes.
¿Cuál es la
presencia cultural informativa en toda esta cadena de medios de
comunicación existentes en la isla?
Si hacemos esta
interrogante a los “entendidos de la materia” es posible que salga a
relucir una tabla de datos con por cientos tan bien llevados, y
controlados, como la cantidad de quintales de viandas que llegan al
mercado agropecuario cubano. No se trata de una respuesta que diseñe
cantidad o números. Lo que hace falta es la satisfacción de
espiritualidad, cada día más demandada, porque esa presencia hoy se
manifiesta por debajo de la media.
Hasta aquí,
alguien puede pensar que pretendo justificar o “echarle a los
medios” (como es común escuchar en voces de algunos de mis colegas
artistas, que se ufanan de criticar a la radio y la TV a diestra y
siniestra) o defenderlos: esa no es mi intención, porque violaría la
ética2.
Asumo este artículo como espectador.
No es hora de
buscar culpables sino de encontrar soluciones a través de un
pensamiento diverso que ofrezca la suficiente coherencia para situar
a la cultura, de verdad, en el pedestal de defender la nación ante
los influjos globalizadores. No hacen falta nuevas legislaciones.
Abel Prieto
Jiménez, Ministro de Cultura ha planteado: “La
política cultural revolucionaria se ha orientado, por una parte, a
propiciar la participación de nuestro pueblo en los procesos
culturales y su acceso a lo mejor del arte cubano y universal y, por
otra, a garantizar la activa intervención de los escritores y
artistas en el diseño y la práctica de esa política. Los creadores
cubanos, comprometidos de modo entrañable con nuestra Revolución,
han tenido y tienen un peso decisivo en la proyección nacional e
internacional de las instituciones culturales”.
Cuba tiene 344
Casas de Cultura dirigidas por un Consejo Nacional con la misión de:
“Promover la cultura popular en todos los sectores de la comunidad
mediante la ejecución de proyectos que se llevan a cabo en barrios,
centros de trabajo y provincias del país”. Estas instituciones
originan un flujo constante de informaciones, sin embargo apenas son
dadas a conocer a través de los medios.¿?
Si Cuba es un
eterno verano, es también un sostenido quehacer cultural. Ponerlo en
antena no espera, y muchos menos que a 50 años de Revolución,
estemos buscando quien lo va a ser. Esta demostrado que se puede;
las Ferias del Libro son un ejemplo casi acabado, de cómo asumir la
divulgación de un evento, convertido en proyecto necesario.
Con las ferias
se cumple la máxima de Fidel en 1961 “Al pueblo no le decimos cree,
sino lee”. Otras áreas de la cultura como la danza, la formación de
artistas para la música, los museos por mencionar algunos no son
bien divulgados. Aunque a decir verdad en el último semestre se
aprecia un despertar en la promoción de las manifestaciones
culturales. Se mueven nuevos resortes promociónales porque la propia
creación es superior.
Se plantea que
toda comparación deshonra, no lo creo, si viene de nuestro propio
entorno, y es para mejorar sin tener que hurgar en modelos foráneos.
Afortunadamente el deporte como parte de la cultura ha tenido mejor
suerte-entiéndase organización- en la promoción. Así todo es la
pelota quien se lleva las palmas de oro. No descubro “el agua de
sal” si afirmo que mientras se trasmiten decenas de encuentros
deportivos, los conciertos y actuaciones artísticas se quedan en los
escenarios con unos pocos espectadores. Se vive, lamentablemente el
anonimato cultural con la gran paradoja que existen las
manifestaciones, están ahí, “jugando y compitiendo” como el béisbol,
pero el silencio hace fenecer el talento. En el escenario cultural
televisivo salen más los grandes equipos que las pequeñas novenas
que también producen miel espiritual en los barrios cubanos.
Este fenómeno
que se nos da en Cuba, por una parte tiene que ver con la
sensibilidad individual y por otra con la carencia de estrategias
comunicacionales que armonicen a los sectores comprometidos en
cumplir la máxima de Fidel ante los intelectuales reunidos en el
Sexto Congreso de La Unión de Escritores y Artistas de Cuba: "Lo
primero que hay que salvar es la cultura". Los medios no son los
únicos responsables de este llamado.
Existe hoy un
problema de concepto, que se arraiga en la sociedad. ¿Qué ocurre? :
Lo peor, el tratamiento que se le da a la cultura es tan dogmático
que se ha encasillado en una sección. Percátese que los noticieros
cubanos de la radio y la TV dedican apenas minutos a los
acontecimientos del arte, uno se queda con los deseo de oír o ver un
poco más esas imágenes y sonidos que nos pueden cultivar el alma,
sin embargo ocurre, como que te ponen un caramelo en la boca y de
pronto te lo quitan. Ejemplo: si se habla de un concertista o una
orquesta, UD solo escucha de fondo la voz del periodista, no existen
unos segundos para oír la obra. Esa es una mala estructura, patrón
heredado de las grandes cadenas audiovisuales del mundo. Urge
bajarnos de esa nube.
Especulo y
pregunto: ¿Cuántos titulares relacionados con la cultura ocupan
primeros espacios? ¿Tiene o no Cuba la posibilidad de trasmitir más
noticias culturales que económicas? ¿Si los formatos noticiosos
constituyeran proyectos montados sobre una plataforma cultural y
todo lo demás fuera secciones? Puede parecerle utópico pero
considero que si los medios nos ocupáramos más de la cultura, de los
efectos espirituales que esta logra, la creación de bienes
económicos fuera superior en nuestro país. Este modelo de relegar la
cultura, de sectorizarla es un fenómeno mundial, una receta
neoliberal y tendenciosa. Lo invito a visitar los sitios digitales
del mundo y apreciaran que los grandes titulares NO son para el
arte, sino para las drogas, la violencia, conflictos y guerras. Si
Cuba no tiene esos flagelos es gracias a la cultura y los medios-los
que trabajamos en ellos- estamos en condiciones de aceptar la
critica que se nos hace y no solo asumirla porque caeríamos en el
tradicional circulo vicioso de reconocer errores y de lo que se
trata es de “corregir el tiro”.
El problema
tiene sus matices y hay acciones elocuentes: En las emisoras de
radios cubanas existen espacios denominados “Revistas Culturales,”
todas las poseen, eso es una fortaleza como lo son los más de 600
programas de música popular cubana que se trasmiten; sin embargo en
el 2005 solo existían 19 programas de crítica cultural.
Días atrás
conversé con algunos destacados artistas del patio, y me confesaron
que hacia tiempo no escuchaban la radio, así todo son muy críticos
de los medios. Mucho ojo porque se da un fenómeno de dos corrientes
encontradas que caminan por sentidos opuestos: una corriente clama
promoción cultural y la otra exige que los medios hagan obras de
arte, programas de buen gusto, que contribuyan a la meditación, al
cambio de mentalidad. Son dos aristas diferentes y al propio tiempo
no pueden estar desligadas ¿Por qué? Muy sencillo, si la promoción
que se pide a los medios tiene que ver con productos
seudo-culturales, entiéndase para “hacer bulla” y no para cultivar
los sentimientos, el resultado será de ocasión, de coyuntura.
Toda la cultura
y los medios deben fundirse en una obra sostenible de
retroalimentación, que fluya como la serie nacional de béisbol
porque ha quedado demostrado en Cuba, que tanto la radio, como la TV
y el Instituto Nacional de Deporte y Recreación (INDER) han marchado
mejor, al crear un hábito en el radioescucha y en el teleespectador
que aplauden y reconocen el papel de los medios audiovisuales en
cuba. La promoción del deporte es una cultura.
Las dos
Habanas, Matanzas, Camaguey, Holguín, las demás provincias y
cualquier municipio de nuestra isla, y comunidades bien recónditas
generan diariamente una cantidad de informaciones y contenidos
culturales que pudieran llenar los espacios vacíos de nuestros
medios. No se trata solo de que los medios vayan a las
instituciones, estas deben utilizar las vías de las nuevas
tecnologías para llenar los servidores de la radio y la tv de
contenidos digitales diversos que más allá de una mera promoción de
ocasión sea una practica cotidiana. Veo a la cultura, junto a los
medios como creadora y promotora sin distingo alguno. Sin ánimo de
lisonja, Cubarte, es un emporio de contenidos culturales atrapados
en las redes de las nuevas tecnologías y que los medios cubanos muy
poco utilizan. (Incluyo los periódicos)
Si este
análisis lleva a la polémica, ¡bienvenida! porque NO hay dudas:
nuestra política cultural es de participación popular, con códigos
establecidos desde lo criollo hasta lo universal. Como nunca los
medios de comunicación de nuestra pequeña isla del caribe andan por
el mundo, gracias a las grandes autopistas de la información en el
ciberespacio, y esa oportunidad significa: hacer saber al universo
que los cubanos somos participativos y creadores de valores humanos,
de un capital insuperablemente mayor a todo el combustible de la
tierra. En Cuba cultura y medios deben fundirse en la misión de
forjar el espíritu.
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1 Jefe del Departamento de Cultura del Comité Central de
Partido Comunista de Cuba.
2 El autor trabaja en los medios desde 1978
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