| Publicaciones
serranas: ¿Cómo escribir sobre mujeres y hombres? |
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| Autor: Osmaira González Consuegra |
| Medio: Universidad Central de Las
Villas. Villa Clara. Cuba |
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PERIODISMO POR DENTRO----
Los suplementos mensuales dirigidos a las comunidades del
Plan Turquino están urgidos de apropiarse del adecuado enfoque de
género a la hora de reflejar la vida de las mujeres y hombres que
habitan nuestras montañas. Aunque existen ejemplos loables como los
que se exhiben en la provincia de Sancti Spíritus, donde para el
tratamiento del tema se cuenta con el diseño de una estrategia
comunicativa, lo cierto es que todavía se perciben debilidades en
este sentido.
Así lo reveló el análisis cualitativo de una
muestra de productos comunicativos del mensuario Arimao, el
cual circula por las serranías de la región del Escambray, en la
provincia de Villa Clara. Por lo valioso que resulta elevar la
autoestima de las féminas que habitan las montañas cubanas, y de
este modo incrementar su inserción en la vida económica y social de
la comunidad, se considera pertinente observar los resultados
recogidos en el referido estudio que a nuestro juicio debe
extenderse a publicaciones similares.
En la cuerda fija
Reconocer la impronta social de la mujer
cubana, a través de los medios de comunicación masiva, no puede
limitarse al simple cambio de o
por a cuando
reescribimos, o pronunciamos, la misma palabra. Método que predomina
a la hora de especificar la presencia femenina.
Si bien ya no resulta tan chocante decir
niñas y niños, obreras y obreros, hombres y mujeres,
etc. Para enfatizar el enfoque de género en el discurso periodístico
e institucional; no es menos real que todavía existen deficiencias
en algunos productos comunicativos que se publican en nuestros
órganos de prensa.
Así lo reveló el análisis muestral en las
ediciones del último quinquenio —2003-2007— del mensuario Arimao,
suplemento del periódico Vanguardia, dirigido a los
pobladores del Plan Turquino en el Escambray villaclareño, ubicado
en el municipio de Manicaragua.
En estas zonas rurales, la mujer siempre estuvo
discriminada. Sometida a normas de convivencia donde primaba —y aún
existe— el machismo. De ahí que el objetivo general de la presente
investigación consista en determinar cómo el Arimao, a través
de su función mediática contribuye a elevar la autoestima de las
féminas en la serranía escambradeña. Nos proponemos, además,
demostrar cuánto falta por lograr para transmitir mensajes con un
adecuado enfoque de género en los productos comunicativos publicados
en sus páginas.
Como punto de partida para el análisis
coincidimos con Alda Facio, quien en su libro Cuando el género
suena, cambios trae enuncia que:
«La estructuración del género llega a
convertirse en un hecho social de tanta fuerza que hasta se piensa
que es “natural”». (Facio, 1995, pág.60)
En tal caso, lo natural aparece como
sinónimo de lo establecido. Algo que, rígidamente, tiene que
ocurrir. Por eso, resulta importante darse cuenta de que si bien las
diferencias sexuales son una base sobre la que se asientan una
determinada división sexual del trabajo, y por tanto, cierta
distribución de papeles sociales, esta repartición no es así: tan
«natural».
Por el contrario, precisamente se predispone y
define en correspondencia con las acciones de los seres humanos. O
sea, por mujeres y hombres. Y aquí, sí vale de mucho enfatizar y
reconocer la existencia de ambos sexos.
La capacidad inequívoca que poseemos las
hembras para tener hijos, «ha supuesto menor movilidad y la
necesidad de permanecer en la casa, entonces la aparición de la
maternidad con las tareas domésticas aparece como «natural». No se
trata de negar dicha asociación, ni las poderosas razones que la
hicieron inevitable en un momento histórico, pero de ahí a
considerar el trabajo doméstico como trabajo «natural» de las
mujeres, hay mucho trecho. No por tener capacidad de tener hijos,
las mujeres nacen sabiendo planchar y coser (….)». (Facio, 1995,
pág.60)
Afortunadamente, y a diferencia de otras
mujeres del mundo, a partir del 1º de Enero de 1959, las cubanas
vivimos en un sistema social donde, por sobre todas las cosas, se
establece, defiende y predomina la igualdad. Sin distinción de sexo,
raza o religión.
Pero… ¿está totalmente desterrada la mentalidad
machista que nos caracteriza socialmente? ¿Contribuyen los medios de
prensa a su erradicación paulatina?
Son éstas, y otras interrogantes, las que nos
motivan para invitar a una reflexión sobre qué nos falta todavía
por lograr, desde los medios de prensa, a fin de alcanzar esa plena
igualdad y emancipación de un sexo que cada día se hace más
fuerte.
¿Cómo se enfoca el género?
Nuestro estudio exploratorio, consistió en la
selección de una muestra entre las 260 ediciones de Arimao,
correspondientes al período 2003-2007. Elegimos esta etapa por
considerarla representativa en cuánto a consolidación de la
política informativa y perfil editorial de una publicación que solo
posee 11 años de existencia, desde su fundación el 23 de diciembre
de 1996. Representa, además, la etapa más cercana en el tiempo
respecto al momento en que nos propusimos exponer los resultados.
Dentro del universo muestral, únicamente 27
ediciones cuentan con productos comunicativos que se refieren a la
temática femenina. A nuestro juicio se considera ínfimo. Más, al
conocer su distribución por años. (Anexo 1).
Percibimos que, indistintamente, el tratamiento
también incluyó información fotográfica como apoyo a diferentes
géneros periodísticos. Si bien nuestro análisis consistió en la
valoración cualitativa del contenido de los textos; a fin de
determinar si logran un adecuado enfoque de género, creemos oportuno
apuntar como aspecto positivo el empleo de la imagen para reflejar y
prestigiar la actividad de las mujeres que habitan en la serranía
manicaragüense. Aún cuando ilustren informaciones cuyo mensaje no se
refiera en esencia a destacar la inserción de las féminas en la
sociedad.
En total, sumamos 31 productos comunicativos
con una mínima variedad de géneros periodísticos. Con predominio de
la entrevista y el reportaje. (Anexo 2)
Llama la atención que apenas exista una crónica
en el período examinado. Puede valorarse de positivo si tenemos en
cuenta que la tendencia actual consiste en abusar de este género de
opinión, en fechas significativas como el día de las madres, 8 de
Marzo o 23 de Agosto. Empero, no se justifica llegar al extremo
contrario. Tan malo es excluirlas, como publicarlas de manera tan
infeliz como es el caso. Cuestión en la que abundaremos más
adelante.
Por lo que vale destacar que como en las cinco
ediciones correspondientes a los meses de marzo y agosto, las
efemérides correspondientes se reflejan a través de mujeres en
diferentes actividades, quizás en alguna ocasión debió cronicarse y
no concebir reiteradamente una entrevista.
En cuanto a los sectores sociales,
indudablemente, se preponderan los referentes a la actividad
agrícola. Fundamentalmente, la producción cafetalera y en menor
medida la tabacalera. Se reconoce, como muy favorable, el cambio que
se experimenta a partir de los años 2005, 2006 y 2007. Representan
un ascenso en la diversidad de sectores con la inclusión de trabajos
sobre la presencia de la mujer en el deporte, la cultura, educación,
salud y funciones de dirección en organizaciones de masas, así como
en las instancias locales del gobierno. Sin embargo, persiste un
desbalance en los géneros periodísticos.
Razón por la cual, en aras de obtener una
valoración cualitativa, lo más cercana posible a la realidad,
añadimos para nuestro estudio, los productos comunicativos
publicados en las ediciones de mayo de esos últimos tres años.
Asimismo, como sólo existen dos ediciones de
febrero —2003 y 2006– donde se refleja la vida en pareja, a
propósito del día de los enamorados, meditamos sobre la pertinencia
de reflexionar sobre cómo debe lograrse un enfoque de género
adecuado a la hora de hablar del matrimonio.
De Mujer y Federada
Se aprecia una progresión en el tratamiento de
las efemérides más vinculadas a la mujer: el 8 de Marzo y el 23 de
Agosto. Desde el 2003, en el que la edición de este último mes solo
publica una nota informativa en la portada, sin fotos, para divulgar
las actividades que realizará la FMC en Manicaragua, hasta el 2007,
donde se despliega en la última página una entrevista de
personalidad a Ángela Medina Cordero, fundadora de la organización
en el Escambray, se contabilizaron 10 productos comunicativos. De
ellos cinco son entrevistas, dos reportajes, una crónica, un relato
y un fotorreportaje, cuya calidad evidencia la efectividad de su
aparición. Debe valorarse que su aparición gane en frecuencia.
Para comprender con exactitud la tendencia que
predomina en el estilo de redacción, expondremos algunos ejemplos de
modos expresivos que laceran la buena intención de elevar el
prestigio y autoestima de la mujer y federada de las serranías.
Antes advertiremos que dirigimos los ojos a
leer con profundidad cada mensaje. Se buscaron las interpretaciones
subyacentes en la redacción y el empleo de términos acuñados,
dogmas. En fin, lo normal, lo que debe ocurrir, como
describimos en la introducción. Inevitablemente, lo llevamos
arraigado en nuestro subconsciente y el periodista, por mucho que
intente alejarse de esa realidad, la refleja. Más allá de sus
magníficas intenciones de destacar virtudes femeninas, como
evidentemente constituye el propósito de los redactores de cada
trabajo analizado.
No ayudaríamos en nada si ocultamos que todavía
no logran desprenderse totalmente de un esteriotipo de mujer
luchadora contra viento y marea, por emanciparse. Lo tenemos creado
y fundamentado por el modelo machista, como el predominante en la
sociedad cubana donde vivimos. Que muchas veces, nosotras mismas
promovemos.
Con estas precisiones y aclarada desde qué
posición realizamos nuestras observaciones, resultará comprensible
que el título Con la certeza de ser necesaria, no pudo ser
más fatal para una crónica como la publicada en marzo del 2003.
Aclarada la posición desde Luego de relatar una serie de
responsabilidades asumidas por María Elena Cabrera Gómez
—trabajadora del Hogar de Ancianos en Manicaragua—, aparece como
entrada a un párrafo la siguiente expresión: «Y los asumió todos».
En principio se entiende que el periodista tuvo
la intención de resaltar la capacidad de asumir responsabilidades de
esta mujer. Sin embargo, a continuación recalca, y expone como una
seguidilla, in crecendo, otra serie de responsabilidades
laborales. No es lo cuestionable, sino que por ningún lugar aparezca
qué tipo de apoyo recibe esta «leona», por parte de su familia,
entiéndase hijos, madre, esposo —por añadidura no queda explícito si
lo tiene—, o amigos. O sea, ella es capaz de comerse solita el
mundo. Y lo más preocupante es que en apenas dos líneas se resume
que, no obstante a la carga de trabajo, le quedan: «unas horas para
sus nietos y arreglarse el pelo y las manos». Huelgan más
comentarios.
Respecto al relato. En esencia es un estilo
novedoso dentro de la publicación en tanto motiva la lectura; pero
su brevedad deja lagunas en la historia narrada. Se trata de una
familia donde sus únicas seis mujeres han coincidido en ocupar
cargos de dirección en diferentes niveles de la FMC. No se hace
referencia a alguna anécdota. Aparece el único hombre de la casa,
que las apoya para que ellas cumplan sus funciones. La foto es
aplastante. El pobre hombre rodeado de sus «heroínas». ¿Cómo no
pensar que abusan del viejo? ¿No pudo evitarse caer en ese otro
extremo? ¿Por qué no fue él, padre, abuelo
y esposo quien habló de ellas? Este era el
necesario espacio de una crónica, con el posible título Mis seis
mujeres, y no secamente Seis Mujeres.
Por su parte los dos reportajes aparecen como
los que mejor logran el enfoque de género. Asimismo, reflejan un
progreso en este sentido de la publicación, en tanto se corresponden
con los años 2006 y 2007. Ambos se refieren al sector deportivo y
muestran el optimismo de la mujer, capaz de igualarse a los hombres.
Lo digno a destacar es que esas ideas se dejan implícitas, sin
referirse de manera burda a las diferencias entre ambos sexos.
Las cinco entrevistas, de igual manera se
mueven sobre la cuerda fijada cuando de hablar de mujeres se trata.
Todas se definen como de personalidad, aunque en unas se logra con
mayor elegancia que en otras las descripciones físicas y
psicológicas de la entrevistada. Aquí solo señalaremos algunos
detalles como la falta de una pregunta que a nuestro juicio era
clave en el cuestionario realizado a Paula Calzada, una de las
mujeres más destacadas del país en la producción cafetalera.
Aparece en la edición de marzo del 2004 sin
explicar cómo logra tal proeza, además de atender a los hijos y el
cónyuge. Según la respuesta a otras interrogantes, el matrimonio se
basa en la ayuda mutua, y los quehaceres del hogar los asume quien
primero llegue. Apenas se dice en una línea. Pudo recrearse con una
historia que lo ilustrara con mayor precisión, o en palabras del
esposo.
De manera similar, en las entrevistas a Dayenxi
Gandarela Sosa —agosto de 2004—y a Ángela Medina Cordero — agosto de
2007— se reconocen las actitudes machistas de los hombres en las
montañas. Y se describe cómo las mujeres se anteponen con dignidad a
ellas.
Reinas sin trono
Al analizar las cinco ediciones del mes de mayo
comprendidas en el período, llama la atención que sea a partir de
2005 cuando comiencen a aparecer productos comunicativos referidos a
la mujer. Aparentemente, se vinculan al Día de las Madres, pues
ninguno tiene como arista principal el de la maternidad. El género
dominante también es la entrevista.
Yo soy una guajira natural, se titula la
realizada a Gladis Lorente Salabarría, Vanguardia Nacional en la
cosecha de café. Por ningún lugar aparece un dato, una frase, un
mínimo indicio de que tenga hijos. Sin embargo, hace referencia a
los celos del esposo y no habla del apoyo que él le brinda para
obtener sus resultados productivos.
En el 2006, en la portada se publica una
composición fotográfica donde aparecen mujeres, pero el tema es el
Día del campesino. Las páginas interiores contienen sendas
entrevistas. Entre vegas y cafetos anda una mujer, destaca
las funciones de Ibis Herrera Miranda, presidenta de la ANAP, quien
además es una madre soltera y se apoya en su mamá para cumplir
cabalmente sus responsabilidades. Aquí quedó el lugar de la
dirigente, por encima del de madre. Con una visión carente de
matices y equilibrio entre ambas responsabilidades.
Con el Teatro como medicina, ocurre algo
similar. Versa sobre la reinserción social de la mujer discapacitada
mediante un proyecto cultural basado en esta manifestación
artística. La instructora que lo ejecuta está embarazada y la
entrevistada padeció una enfermedad que le impidió por un tiempo
atender a sus hijos y la recuperación de su salud a través del
vínculo con la casa de Cultura le permite relacionarse en la
actualidad con sus hijos. Fatalmente, esas historias no son el hilo
conductor de la entrevista.
¿Siempre por la cocina?
Ya está acuñado. La puerta por donde entra el
amor queda al fondo de la casa. De tanto repetirlo ya lo asumimos
como natural. Y si no es la mano de ella la que mueve la harina, el
esposo no consume su almuerzo diario.
Tales valoraciones salen solitas cuando leemos
el reportaje Yo vivo enamorado de las dos, publicado en
febrero de 2006. Y es que la historia de Emelina Cruz Cabello no se
expande más allá de cocinar y realizar todos los quehaceres del
hogar, mientras su esposo Ciriaco González Cabello atiende su vega
de tabaco, de quien también está completamente enamorado.
«Vamos a almorzar», es el único parlamento de
Emelina en toda una página. Expresión remachacada en voz de Ciriaco
al decir que lo que más le gusta de su mujer es lo bien que cocina.
«La harina por lo menos», reafirma.
Reiteramos que es su almuerzo diario. Sumemos
que la esposa está conforme con la vida que le tocó y que en las dos
fotos donde aparece, primero está echándole comida a la cría de
aves; junto al marido en pose de satisfacción y luego sirviéndole
agua en la mesa a otro hombre, que al parecer es un hijo, pues no se
aclara en el texto de quien se trata. ¿Por dónde escapó el
equilibrio en este enfoque del género?
Tal vez por la misma puerta que le abrieron al
amor los miembros del matrimonio compuesto por Lucía López y Ramón
Bosas. En este caso, el reportaje publicado en el segundo mes de
2003 con el título Amor en las Vegas. Se refiere a «una de
las parejas más laboriosas del lugar». Se centra en el resultado
productivo y aunque dice: «conjugan en unión perfecta el trabajo en
el surco y el amor en al casa», no se exponen ejemplos de la vida en
el hogar. ¿Cómo asume realmente el hombre su rol de padre y esposo?
Retómanos la edición de 2006 para exponer, las
coincidencias en dos parejas de generaciones e idiosincrasia
distintas percibidas en las entrevistas Amor allende los mares
y No imaginamos el amor sin el magisterio. Ambas coinciden en
el modo de establecer una relación con alguien que también comparte
su profesión.
Los jóvenes nicaragüenses, por ejemplo, se
formaron como médicos y comparten todas las tareas de la casa. «No
niego que ella es la que manda, sobre todo en la cocina», afirma él.
Mientras que ella responde: «Bueno, yo creo que por eso él sigue
conmigo». Diálogo que evidencia que la visión machista del
matrimonio no es exclusiva de los cubanos.
Entre tanto, en las respuestas de los pedagogos
se ejemplifica con maestría cómo un matrimonio logra sobrevivir 20
años por la «comunicación y mucha comprensión porque así la carga
diaria pesa menos». Al definir que el amor significa satisfacción y
sacrificio dejan claro que no siempre entra por la cocina.
Conclusiones
- El suplemento mensual Arimao, del
periódico Vanguardia, a través de su función mediática
contribuye parcialmente a elevar la autoestima de las féminas en
la serranía escambradeña.
- Se percibe una tendencia, a partir del 2005
a incrementar la publicación de productos comunicativos sobre el
quehacer de la mujer en las actividades productivas, de servicios,
políticas y de gobierno con un adecuado balance entre los sectores
referentes a la salud, deporte, cultura y educación.
- Existe un desbalance en cuanto a géneros
periodísticos para el tratamiento de estos temas, con predominio
de la entrevista y el reportaje.
- El enfoque conque se exponen los mensajes
todavía no se corresponde con el punto de vista de la
emancipación e igualdad de la mujer respecto a los hombres, en
correspondencia con las demandas del círculo especializado Mujer y
Medios de Comunicación integrado por la Federación de Mujeres
Cubanas y la Unión de Periodistas de Cuba.
- El colectivo de redactores del suplemento
posee capacidad profesional y creativa para revertir los
resultados expuestos e imprimir calidad al tratamiento de la
temática.
Recomendaciones
- Potenciar de manera creadora la publicación
de productos comunicativos que posibiliten sistematizar el
tratamiento de la temática femenina en las próximas ediciones de
Arimao, con predominio de un adecuado enfoque de género.
- Evaluar la pertinencia de concebir
comentarios, crónicas, artículos y fotorreportajes que permitan un
balance genérico entre las publicaciones sobre el tema en las
páginas de Arimao.
- Generalizar este estudio similar en los
mensuarios El Arriero y homólogos de Arimao que
circulan para los pobladores del macizo montañoso Escambray.
Aunque pertenecen a los municipios de Trinidad y Cumanayagüa,
respectivamente sus receptores poseen semejantes modos de
convivencia.
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