| Medios para vender ¿y educar? |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral. Sancti
Spíritus. Cuba |
| email:
carlosdi@enet.cu
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PERIODISMO POR DENTRO----
Lograr una cultura general integral en
la sociedad latinoamericana requiere primero de una alta
sensibilidad del estado en cada una de las naciones para disponer de
recursos humanos capaces de convertirse en portadores de altos
conocimientos que permitan a un país establecer una reserva de
intelectualidad para compartirla con los desposeídos del planeta.
“Patria es
humanidad” sentenció José Martí. Traspasar fronteras en busca de
esos nuevos horizontes se hace más fácil hoy, a través de los medios
de comunicación. No hablo de invadir a los países del primer mundo
con sus “sistemas tan desarrollados” porque ni ellos mismos se han
percatado de la ignorancia que los absorbe. Me refiero a formar
ejércitos de salud y educación como hace Cuba que asalta la pobreza
endémica de los pueblos sin embargo esta iniciativa NO es eco
mediático.
Superarse,
aprender y desterrar por siempre el analfabetismo significa elevar
los conocimientos en aras de cada día ser mas libres, por ese
camino andamos. Cuando se especializa la sociedad, se especializa el
conocimiento.
Para aumentar un
caudal de contenidos en la mente social, corresponde igual
formación en el sector periodístico, que al mismo tiempo inyecte en
la psiquis del perceptor suficiente, y variada sabia de
pensamientos libres de virus; sentimientos cargados de sueños,
dotados de respuestas a las interrogantes disímiles de la humanidad
frente a un descomunal desarrollo tecnológico que apenas deja margen
a la reflexión.
Si los medios de
difusión responden más a la publicidad y a la propaganda de
carácter consumista, y NO de orientación, se pierde la
especialización de la sociedad. La propia comunidad se arropa de
códigos de fachadas y normas inconsistentes; es como si UD pintara
las puertas de los edificios y dejara el interior carcomido de
“moho” con las paredes húmedas y destartaladas. En los seres humanos
ocurre el mismo fenómeno: las apariencias engañan y peor aun, lo
superficial se queda ahí, en lo que no trasciende.
No hay dudas que
existen sociedades hoy mal arropadas y que son puras fachadas de la
globalización. La etiqueta sea de buena “marca” o no, se la ponen
los propios medios de comunicación que tratan de explicar los
cambios que se operan en un entorno plagado de anuncios y
comerciales con muy poco o nada de orientación educativa hacia los
valores del hombre.
La televisión, la
radio, los periódicos impresos y digitales se han constituido en
actores decisivo de los cambios políticos. ¿Si son tan
protagonista de las nuevas maneras de hacer política por qué no
asumen definitivamente junto a la escuela un papel formador de ideas
y pensamientos?
Puede resultar
categórico pero la peor bomba atómica ya esta lanzada sobre la
humanidad: la avalancha de contenidos superfluos, vestidos de
colores de “circo” a la usanza medieval en busca de la atracción
publica como un torneo de caballería.
La mayoría de los
medios están para vender como si todo el mundo quisiera comprar
algo. La gente lo que quiere es aprender algo nuevo, millones de
analfabetos quieren saber leer y escribir o de lo contrario
continuaran muriendo como siempre de forma prematura. La propia
maquinaria mediática impide el aprendizaje: porque un rebaño
ignorante es capaz de comprar más basura que un mercado instruido.
Jesús Martín
Barbero al escribir sobre estos temas ha puesto al decir de los
cubanos “la tapa al pomo” porque no hay dudas “en las brechas de
la televisión comercial, y en las posibilidades abiertas por los
canales culturales, regionales y locales o comunitarios, la
televisión aparece como un espacio estratégico para la producción y
reproducción de las imágenes que de si mismos se hacen nuestros
pueblos y con las que quieren hacerse reconocer de los demás.
En América
Latina es en las imágenes de la televisión donde la representación
de la modernidad se hace cotidianamente accesible a las mayorías.
Son ellas las que median el acceso a la cultura moderna en toda la
variedad de sus estilos de vida, de sus lenguajes y sus ritmos, de
sus precarias y flexibles formas de identidad, de las
discontinuidades de su memoria y de la lenta erosión que la
globalización produce sobre los referentes culturales”
Los propios medios
masivos constituyen el antídoto de esa “bomba lanzada” a la
humanidad si asumen a tiempo una programación utilitaria, con
contenidos de entretenimiento para enseñar y educar y NO para vender
como ocurre hoy. La especialización cultural de la sociedad no será
posible sin un cambio de los propios medios, ¡Ojala se conviertan
en interactivos puros! de cara a cara, frente a una Internet capaz
de desaparecerlos.
Hoy los que
dirigen los medios, dueños de las grandes cadenas de radio y
televisión desconocen, o no quieren saber la bondad que poseen,
porque si ponen todo su ingenio en la educación y la cultura de los
pueblos, sembraran un porvenir de libertad. De lo contrario si
continua la difusión de seudos contenidos persistirá la ignorancia
y un entorno reduccionista. Cambiar los códigos del siglo XX y
ponerse a tono con el nuevo milenio significa que los medios de
comunicación más que vender, deben educar.
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