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PERIODISMO DIGITAL----
Desde que
decidí abrir mi puerta personal hacia el ciberespacio -a la que
llamo Isla al Sur
en evocación perpetua a esta tierra imperfecta y querida en la que
vivo-, de vez en cuando los desvelos me acosan y las madrugadas se
extienden insertando este o aquel material, imaginando la alegría de
los estudiantes cuando abran la página y estén ahí sus trabajos
periodísticos, paridos con tinta joven, con visiones del hoy y el
ahora cubanos. Pero he de ser sincera: ningún dolor de cabeza ha
sido tan fuerte como para menguar mis satisfacciones como docente.
Y de eso
precisamente se trata esta breve intervención ante profesores de
nuestra Universidad de La Habana. De transmitirles, con la modestia
de un sueño que crece, mis experiencias como bloguera desde octubre
del 2006. Empeño que, es justo hoy aquí reconocerlo, también fue
posible gracias a la colaboración del colega villaclareño Antonio
García Acuña, quien "descubrió" el continente para el futuro
contenido del blog, en medio de la multiplicidad de formatos que
ofrece la red.
Mi público-meta
posee características muy particulares: es emisor y destinatario.
Son los futuros periodistas que a la vuelta de cinco escasos años
estarán en los medios de comunicación como hacedores de noticias.
Pero son, ya desde el primer curso académico de la carrera de
Periodismo de la Facultad de Comunicación, entes constructores de
ellas en un proceso de formación, preparación y superación
permanentes.
Y son, es lo
fundamental, principales protagonistas del blog, sus reporteros, los
encargados de que esa página permanezca en la red con materiales de
actualidad informativa, interpretativa y opinática.
Isla al Sur es
"su" periódico.
El blog les
permite, ante la escasez de espacio en las publicaciones "de papel"
o en "blanco y negro" como las llamamos en el gremio, contar con un
medio que socialice sus trabajos y estos tengan el fin público que
caracteriza a las producciones periodísticas. Entonces, los trabajos
que entregan en las asignaturas correspondientes a los géneros
periodísticos trascienden la revisión del profesor, que deja de ser
el único destinatario, pues los materiales ahora están asequibles a
un público que puede seleccionar, objetar, valorar, discernir o
confraternizar acerca de la propuesta comunicativa que lee.
Estoy hablando
de un blog docente, o como se le conoce internacionalmente: un
edublog, valiosa herramienta que las nuevas tecnologías de la
información y las comunicaciones ponen en manos de los profesores y
que ha demostrado ser una excelente aliada para alcanzar la
eficiencia pedagógica y favorecer el análisis, el debate, la
confrontación de criterios y el crecimiento del conocimiento entre
los alumnos, más allá de los límites del aula.
Digo más:
valida el concepto de taller extramuros al que se puede acceder en
cualquier momento para tomar de él experiencias ajenas y compararlas
con las propias, y para también decidir ser parte de un proyecto
común e integrador de las materias. En este caso, tributan las de
Periodismo I (Nota Informativa y Entrevista), Periodismo II
(Reportaje y Opinión), Agencias y Redacción.
Ahora bien, la
experiencia no debe tener límites para ningún profesor de cualquier
carrera. O, al menos, no deben ser límites infranqueables. Requiere,
sí, de adecuaciones a las materias que se imparten.
Contar con una
página académica le permite al docente realizar una gestión
comunicativa de doble vía con los estudiantes, en tanto se produce
una retroalimentación desde lo interno (el aula) y desde lo externo
(el blog) a un mismo tiempo; encauza a los jóvenes hacia la lectura
actualizada, pues ahí están sus experiencias y las de sus compañeros
y ellos quieren medirse, compararse, ser entes competitivos y
capaces; se convierte el espacio en una tribuna de ideas para nuevas
creaciones; y contribuye a formar y consolidar en los jóvenes el
sentido de identidad y responsabilidad como autores que publicitan
sus trabajos y de ellos dan cuenta cierta como fuente generadora.
A todo lo
anterior se suma que ayuda a la contextualización de lo que, en la
materia que se imparte, están abordando, profundizando,
construyendo, el resto de los compañeros. Este último aspecto nos
parece muy interesante como canalizador de reflexiones en un
proyecto abierto, colaborativo y desarrollador, en el que el
conocimiento se cimienta ininterrumpidamente. Es un espacio de punto
de partida para el debate.
En esta tarea
es vital el rol del profesor como mediador en el proceso de
comunicación, expansión, socialización y construcción del
conocimiento en los estudiantes. Él es un punto de equilibrio, una
mirada madura, aguda y estratégica en el progreso docente. En este
aspecto, además, es necesario que el profesor valide su condición de
autor en las mismas materias de las que pide excelencia a sus
estudiantes.
Así, el docente
no solo adquiere mayor relevancia profesional delante de su
alumnado, sino también, se convierte en un modelo referencial para
los futuros periodistas. Es, además, un reconocimiento para los
estudiantes, pues pueden compartir un espacio en que todos tendrán
un objetivo común: la calidad de las propuestas, el sentido de
responsabilidad, pertenencia y ética, y la confiabilidad de lo que
se expone, garante de credibilidad.
Todo puede
sintetizarse en un aprendizaje desarrollador que transita entre lo
individual y lo colectivo o, en su máxima expresión: aprendizaje
colaborativo, directo y emprendedor. Un laboratorio en la red
pública que privilegia la flexibilidad, la actualización, la
revisión permanente y la construcción del conocimiento desde lo
personal a lo social e integrador.
Pero el blog
docente tiene aún un mayor alcance en el tiempo: es una base de
textos teóricos y prácticos de actualidad para los alumnos que
inician la carrera, cual especie de bibliografía realizada por
jóvenes de su misma edad, igual experiencia, similar preparación
cultural. Ellos en ese contexto pueden encontrar los trabajos que
realizaron quienes les antecedieron y, por tanto, promueve la sana
competencia de querer ser mejores porque ya saben de qué bases
parten.
Desde mi
experiencia en estos meses de trabajo, puedo mostrar la utilidad del
blog, herramienta que me ha permitido no solo publicar decenas de
trabajos de los estudiantes de primer año de Periodismo, y de los
diplomados que para la especialidad ofrece la Unión de Periodistas
de Cuba y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí tanto
en Ciudad de La Habana como en diversas provincias.
Al proyecto se
han unido estudiantes de años superiores de la carrera y otros de
Comunicación Social, así como alumnos de cuatro sedes universitarias
municipales, quienes han participado con sus trabajos de examen en
la asignatura de Fundamentos del Periodismo, con artículos de
diversas temáticas y ya se preparan para enviar resúmenes de sus
tesis de licenciatura algunos recién graduados de Comunicación
Social de la SUM Felipe Poey del municipio de Plaza de la
Revolución.
El blog se
convierte también en una base de trabajos para los medios de prensa,
que pueden publicarlos tanto en su edición en papel como digital. Y
a ello se suma que no son pocos los colegas convertidos en asiduos
lectores de los trabajos de los estudiantes, y así lo han expresado.
Para ellos están abiertas las puertas de
Isla al Sur. Es
más, he requerido para mis clases de determinados trabajos
referenciales y con prontitud han respondido enviándolos.
Creo que la
mejor manera de ejemplificar la validez del proyecto es que hoy las
visitas ya sobrepasan la cifra de las 3 500, considerada entre las
más altas en el contexto de los blogueros cubanos.
Todo ello me
hace ser una bloguera convencida. No desconozco las partes menos
positivas que pueden asociarse a este tipo de publicación, pero creo
que son de las buenas de las que debemos apropiarnos con fuerza.
Y, por sobre
todo, creo sinceramente que el éxito de cualquier proyecto también
depende de la honestidad, el fervor y la entrega con que se abrace.
Valga, entonces, este tiempo de blogueo.
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