|
REDACCIÓN Y ESTILO----
¡Alguien bueno buscó usted para tomar consejos
acerca de títulos! Si para mí eso es lo más difícil, respondía el
afamado escritor ruso Máximo Gorki a un novel aspirante que le pedía
ayuda. Y es que no importa cuan avezado se esté en el mundo de las
letras, un título siempre es un reto.
La comunicación social
es un acto conciente y los medios masivos aparecen diseñados para
cumplir tal cometido. Los textos periodísticos se presentan,
entonces, como vías imprescindibles para la transmisión de los
mensajes elaborados en los medios –aunque no los únicos–; y en
consecuencia, delinear su capacidad comunicativa, es piedra de toque
del proceso comunicativo.
Si admitimos que el
título de un texto periodístico no es sólo la primera frase que se
lee, exhibe, destaca o pronuncia en un texto; sino la
quintaesencia de lo escrito, la gota suprema de condensación,
podemos aquilatar su cardinal importancia.
En las primeras décadas
del siglo diecinueve, el New York Times, comienza a separar
las noticias con pequeños títulos, procedimiento que luego es
introducido en España y en el ámbito hispanoamericano. Gordon Bennet
(New York Herald) despliega grandes titulares e inicia una
venta masiva con un estilo que luego se llamara sensacionalismo
periodístico; pero el titular alcanza una verdadera revolución a
partir de dos grandes magnates de la prensa, casi en los albores de
la centuria del veinte: Joseph Pulitzer, desde el World y
William Randolph Hearst, con el Morning Journal. De esta
manera se sobrepasaron los titulares abstractos y poco desplegados,
los títulos estrechos encerrados en una columna o los extensos a
modo de capítulos de libros, así como la relación noticiosa
indiferenciada y consecutiva (bloque)… pero el titulaje no ha
dejado de evolucionar hasta la prensa de hoy.
Este resumen es el
resultado de un estudio múltiple que incluyó una lectura crítica de
más de setecientos titulares –de la prensa cubana e internacional–.
No nos limitamos a diarios tradicionales, porque a estas alturas no
puede obviarse que a los periódicos impresos se han sumado las
publicaciones web. En la práctica, emisoras de radio y televisión
–cuyo lenguaje se construía a partir de códigos orales o de la
visualidad–, han entrado a integrar las millones de páginas
electrónicas que se ofrecen como alternativa al
lector-oyente-televidente contemporáneos, y en su lenguaje de
multimedia, han tenido que incorporar títulos, los resúmenes y lista
de titulares, como elementos de la comunicación.
Asimismo, se procesaron
encuestas a públicos y emisores, y entrevistas a expertos
(periodistas activos y jefes de redacción de órganos impresos,
digitales y audiovisuales), de manera tal que, en el despeje y
entrecruzamiento de datos y criterios, hallásemos las regularidades
que permiten definir como se construye un título:
encabezamiento, tarjeta de presentación, vitrina, sustancia y
latido de la información, portador de un alto rendimiento
comunicativo, capaz de lograr el impacto o “una
focalización selectiva de la atención”,[1]
porque “un título necesariamente tiene que llamar la atención”[2].
Uno de los experimentos
consistió en formar dos grupos de encuestados, expuestos a un grupo
de titulares de diverso tipo –seleccionados, clasificados y
organizados en grupos de a cuatro– alrededor de temas afines. La
marca de títulos, sin la referencia del artículo, permitió evaluar
la inclinación potencial hacia un tipo u otro.
Asimismo, se evaluaron
los elementos decisores a la hora de elegir una opción, para no
sobreestimar el papel de los títulos en el proceso de recepción. De
las propuestas sometidas a la marca, las tres variables definitivas
en orden descendente resultaron: el interés por el tema, el
título y el autor. Como se observa, el titular se erigió en
factor de peso en la recepción selectiva del mensaje.
La exploración tomó como
premisas la estrecha interrelación entre contenido del mensaje
periodístico y su forma de expresión. La separación de titular y su
texto subsiguiente sólo se ha realizado de manera experimental y
metodológica. No se incluyeron en la investigación, los colores, la
ubicación especial y los puntajes del título, porque nos centrábamos
en especificidades funcionales a partir de estructuras formales,
impacto y motivación; esos temas serán objetos de otros
acercamientos que ya preparamos.
El mensaje no incide en
el receptor de la manera que imaginamos o deseamos; se ha de tomar
en cuenta su relevancia activa en el proceso de comunicación.
Nuestro lector-oyente-televidente no es un ente pasivo, sino que
aporta sus ideas propias, todo su corpus de experiencias y
opiniones, y en su proceso de lectura se convierte en un
reescritor del mensaje, en nuevo emisor.
La selectividad del
receptor en el proceso de decodificación del mensaje, es clave a la
hora de asumir una voluntad de estilo que premie la elaboración
profesional y detenida del complejo titular. “Nos exponemos de
manera selectiva para retener y/o responder los mensajes de los
mass media y estas conductas están relacionadas con nuestra
situación sicológica-emocional”[3].
Se nos solía vender la
imagen de un trabajador apremiado por llegar a su labor, sosteniendo
un periódico en la mano al que da una rápida ojeada, o tal vez,
sentado en el butacón a la hora del reposo. Los defensores de los
titulares de carga esencialmente informativa, afirman que las
exigencias de la vida cotidiana no permiten dedicar demasiado tiempo
a la lectura y se vanaglorian que ese lector potencial haya podido
informarse a través de los titulares. Sin embargo, otros se
encuentran en las antípodas: afirman que el título que no sea capaz
de motivar al lector y de invitarlo a leer todo el artículo o parte
de él, resulta una falsa concreción, un fallido intento de
comunicación, como aquel que se queda en la orilla, sin entrar al
mar.
Los medios impresos
–revistas, semanarios, diarios– encuentran su handicap en la
inmediatez de los medios audiovisuales y electrónicos, aunque muchos
compartan ambas maneras. Este imperativo actual, exige combinar las
notas informativas con los géneros de opinión y reportajes, los que
a su vez, “piden” una cuidadosa elaboración titular que contribuya
al propósito de reducir su caducidad y motivar la reflexión. Ese el
espacio justo, el sello de los medios impresos.
Millones de
seres-consumidores de información, siguen leyendo los periódicos en
papel o se levantan haciendo clic en los vínculos e hipervínculos de
los títulos subrayados –aunque no haya que perder de vista, las
diferencias entre el mundo desarrollado y el inmenso Tercer Mundo–.
En las publicaciones digitales, la funcionalidad comunicativa del
titular se presenta como condición sine qua non, porque en no
pocas ocasiones, autor y artículo no aparecen visibles. Y, ante un
titular decantado y poco sugerente, la recepción selectiva –el
llamado “poder del dedo”– actúa inmediatamente: se mueve el dial, o
se aprieta otra opción.
Una vez esbozadas estas
consideraciones, vale apuntar que nuestra búsqueda apunta a una
visión integral en el que aflore la funcionalidad comunicativa
del titular. Esto es, hallar la dinámica, el equilibrio en la
relación entre estructura del titular (formulación del enunciado,
extensión y relación entre los elementos de su complejo) y su
capacidad práctica para impactar al lector de manera tal que logre
un acrecentamiento del interés por el texto. Dicho brevemente: la
correspondencia armónica entre la forma del titular y su función.
Congruentemente, será
disfuncional el titular de prensa que se limite básicamente a
constituir un encabezamiento destacado del texto en el orden gráfico
–cual un adorno– y porte una baja capacidad para captar la
atención.
Para este resumen, se
reactualizaron algunos titulares, en función ilustrativa, respetando
siempre la misma tipología de estudio. Se escogió de una amplia
muestra de publicaciones en español: de la Patagonia al Caribe, de
la península ibérica hasta Guinea Ecuatorial; de diferentes
tendencias políticas y pertenencias (estatales, privados,
partidistas, grupales), para lograr una visión integral del
fenómeno.
CADA
HECHO EXIGE SU TITULAR
Los sistemas de
clasificación de titulares que se aplican en escuelas y redacciones
son muy variados en su nomenclatura; mas suelen basarse en la
consideración de tres aspectos esenciales de su estructura formal.
La primera es la formulación de su enunciado (títulos
informativos que informan de manera directa y centran su
enunciado en el valor noticioso, por lo general privilegian la
acción a través del verbo; y los que formulan genéricamente un
asunto, tesis o juicio, sugiriendo más que “verbalizando” y que
pueden ser nominales o no. Se les ha llamado titulares genéricos
o ideográficos). Los criterios también atienden a la
extensión (cantidad de elementos: palabras, números y signos) y
la composición de su complejo titular (epígrafes, bajantes,
título propiamente dicho, sumario y otros).
Esta es la primera gran
división de los titulares (esencialmente informativos y
genéricos), que en la práctica plantea dos filosofías –.resume
el pensamiento de una generación– a la hora de construirlo.
Informativos:
Explosión
mata a 60 en ciudad santa de Irak (El
Universal.com, México, domingo 29 de abril, 2007)
-
Ejército se incauta de 30 libras marihuana transportadas en un saco
en Mao (Listín
Diario, Santo Domingo, 5/7/2007)
-
Vicepresidente panameño destaca
ayuda médica de Cuba
(Granma Internacional, La Habana, 7 mayo 2007)
Ideográficos o genéricos:
-
El costo humano de Chernobyl
(La
Nacion.com, Buenos
Aires, Argentina, martes 6 de
septiembre 2005, despacho de ANSA)
-
Un pueblo llamado Evo Morales
(El
pais.com,
Madrid, despacho de EFE, 07/05/2007)
-
La intriga de un embajador
(Noticias El
Diario, Bolivia, 7 de mayo de 2007 )
Entre
las formulaciones más comunes a la hora
de elaborar un titular de prensa también destacan aquellos que
incluyen citas. Estos últimos se construyen a partir de una
declaración tomada literalmente a un personaje; se apropia del
título de un filme, una canción o un libro… y hasta de una sentencia
o refrán muy conocido, según exija el caso.
Esta última variante de
titular puede aportar una cuota notable de singularidad a la
formulación, si se sabe escoger una frase o declaración original,
francamente redonda. También, como valor agregado, suma
el nada despreciable efecto de prestigio, siempre que provenga de
una personalidad en la materia, lo que refuerza la autoridad
de la cita; pero esto último puede trocarse: no siempre el
entrevistado es capaz de lograr una declaración de altura. La frase
del titular debe sostenerse a sí misma, y cae, si el sostén es el
nombre del famoso y no lo dicho, cual una muleta. Se corre el riesgo
de jerarquizar una frase huera o endeble –y hasta ofensiva– si el
cronista se empeña en entresacar una frase de brillo, donde no hay
más que lugares comunes. Los titulares de citas, también se
formulan de manera indirecta, lo que tantas veces resulta la vía
adecuada para resumir una idea, expresarla de manera más concisa y
evitar frases extensas que, tal vez, entorpecerían su efectividad.
-
Eva Yerbabuena: «Al flamenco no le faltan figuras, sino ideas»
(ABC. es,
Madrid, 26-8-2005)
- El Papa dice que la ciencia no basta para explicar la creación
(Reuters.es,
España, Miércoles, 11 de Abril, 2007)
- Nélida
Piñón: "Quien no seduce, está negando su oficio humano"
La
autora, que hoy recibirá el premio Príncipe de Asturias, habla de su
nueva novela (La Nacion.com, 21 octubre 2005)
Existe otra variante de titular que
algunos han dado en llamar titular de cuño, porque en su
formulación acuña términos categóricos, rotundos, sin dejar lugar a
dudas. Se emparenta con términos publicitarios, pues “vende” siempre
lo mejor, lo último, lo más sonado, lo más grande… por lo que corre
el riesgo de la exageración burda o la hipérbole engañosa. No debe
obnubilar al titulista, pues su alta funcionalidad comunicativa se
rebaja, de prodigarse a hechos menores. El titular debe acompañar al
hecho, no inflarle; ha de ser la funda exacta para la hoja.
El titular de cuño es ideal para
lograr impacto, para magnificar una figura o un hecho.
- María Félix, la última gran diva mexicana //
Nació el mismo día en que murió; su personalidad, belleza y glamour
traspasaron la pantalla grande y las fronteras de su país natal
(La
Nacion.com,
Buenos Aires, 8 de abril de 2005)
-
Toyota, el "más grande del mundo" // La
firma japonesa Toyota superó a la estadounidense General Motors para
convertirse en la mayor empresa automotriz del mundo.
(BBCmundo.com, Londres, 27 de abril de 2007)
-Venció
Sarkozy: Francia será más conservadora
(La
Nacion.com,
mayo 7, 2007)
Existe otro grupo de títulos no tradicionales. Se trata de aquellos
basados en interrogantes significativas (titulares interrogativos),
júbilo o sorpresa (titulares exclamativos), órdenes
perentorias o deseos vehementes expresados de manera imperativa (titulares
imperativos). No es dable olvidar los titulares exhortativos
o de convocatoria, que suelen reservarse para grandes
movilizaciones: elecciones, manifestaciones… a través de
exhortaciones que apelan a resortes patrióticos, cívicos,
sicológicos y de similar índole. Es un llamado, no una orden
explícita. Suelen preferirse en conmemoraciones y en momentos de
difícil coyuntura, sobre todo, política.
Estos
titulares pueden usar los signos correspondientes o prescindir de
ellos, porque el tono –irónico,
suspicaz, inquisitivo–
y la solidez de la pregunta o exhortación, es aquí lo
definitivo. No es raro que una y otra variante suelan
combinarse, siempre en pos de su mejor funcionalidad.
Sus
formas resultan estratégicas porque logran la comunicación
inmediata a través de formulaciones directas que sacuden el juicio y
generan la opinión. De esta manera, el emisor se presenta como
interlocutor personalizado que parece hablarle solamente a ese
lector, se le figura más cercano y logra una sensación de
individualidad muy cara al lector-oyente-televidente-cibernauta. Al
respecto se han realizado estudios en publicaciones femeninas como
Mía, Cosmopolitan, Marie-Clarie y Ragazza. Resultan
pertinentes para algunos temas muy actuales de política o economía,
para revelar el trasfondo de sucesos o personalidades, pronósticos
deportivos y para asuntos presididos por el valor noticioso
curiosidad. A veces, se revelan como titulares insustituibles
para colgar “el cascabel al gato”.
En los
variados ejemplos a continuación, pueden observarse los matices, e
inferirse las razones por las que se toman las variantes titulares.
Interrogativo:
-
¿Quién es "Condi" Rice?
Condoleezza
Rice o "Condi" como le llaman en la Casa Blanca, es la primera mujer designada como asesora nacional de seguridad.
(BBC.
Mundo.com,
8 de abril de 2004)
-
¿Somos
petroadictos?
(El
Mercurio, impreso, Santiago de Chile, 25
agosto 2005)
Exhortativo o de convocatoria:
A marchar este Primero de Mayo por los derechos de los
Trabajadores
(Bandera Roja en línea, San Juan, Puerto Rico, 30 de abril de 1998)
Imperativo:
-
No llores, Condi, siempre os quedará Irán
(web Guerra
eterna, 2007/01/)
Imperativo-Exclamativo:
- "¡Váyase
o la va a pasar mal!" //
Un recorrido temerario por las calles de Dortmund;
tras el triunfo de Alemania, grupos neonazis y polacos chocaron en
una noche violenta
(La
Nación, impresa, 16 de junio de 2006)
-VIEJITO
PASCUERO ¡NO TE MUERAS NUNCA! //
Sobre “Papa
Noel” y las Pascuas
(Diario
Electrónico, Radio Universidad Nacional de Chile, 26 de
diciembre de 2006)
Interrogativo-Exclamativo-Imperativo:
-
¿Problemas en la cama? ¡A estudiar! //
(BBC.com,
7 octubre 2005)
De parodia:
-
Las cuentas impagas lesionan la amistad
(La
Nación, impresa, 28 de agosto de 2005)
-
El cliente nunca tiene razón
//
(La
Vanguardia .es, 01/05/2006)
Aún queda un tipo de titular espectacular y difícil, a los que se ha
dado en nombrar llamativos –errada clasificación a mi entender, porque
todos los títulos de cualquier clase deben cumplir esa condición–.
Algunos se han empeñado en llamarles “titulares literarios”,
como si el título de un artículo no requiriese la misma altura que
el de una novela o un filme. Hemos escogido la nomenclatura de
titular iluminado.
Pueden formularse de manera nominal o utilizar
verbos; pero lo importante es que basan su rendimiento, su
funcionalidad comunicativa en el diseño de una frase ingeniosa de
gran espesor semántico, una frase que asalta y sacude, que toma por
sorpresa al lector. Su poder de sugerencia es el pórtico a la
lectura inmediata. La formulación iluminada puede usarse en
cualquier contexto y suele realzar acontecimientos que, expresados
de manera rutinaria, quedarían en segundo plano. No le hace falta
apoyatura en signo alguno, y suele aparecer sin epígrafes ni
sumarios.
El titular iluminado es un relámpago.
- Londres se
derrite
Las carreteras
se derriten, las vías de ferrocarril se tuercen…
(BBC
Mundo.com,
Martes, 18 de julio de 2006 - 22:37 GMT)
-
Francia está ciega
(El Mercurio,
Santiago de Chile, 14 de junio de 2006)
- El día que a D10S le cortaron las piernas
(La
Opinión, Los Ángeles)
En los ejemplos citados
está claro que en Londres hace mucho calor –en realidad se trata de
temperaturas entre 32 y 37 grados Celsius–. La formulación escogida
por BBC Mundo, descartó títulos al estilo de “Ola de calor en
Londres” o “Londres, 32 grados”, porque tales temperaturas se
quedarían en el ámbito local o en el norte europeo; pero alejaría al
potencial lector de países tropicales y ecuatoriales, donde tales
grados son habituales. Sobre todo, la imagen Londres se derrite
es una verdadera pintura con palabras –puede verse “como se tuercen
bajo el sol”, el Big Ben y el Palacio de Buckingham–. Es una opción
que revela voluntad de estilo en el medio, una opción ya asimilada
como acostumbre, tal como corresponde a toda publicación web.
El caso de la ceguera de
Francia tiene un impacto evidente. Aunque alude al discreto
desempeño de Francia en el debut del mundial de Fútbol, al solitario
gol; decanta un título como “Pobre debut de la escuadra francesa” y
acude a una metáfora rotunda: Francia está ciega. Título
breve, iluminado, que ha cerrado los ojos de la Torre Eiffel y el
Palacio de Versalles, que alude al sequedad y la torpeza de manera
iluminada.
El tercer ejemplo
demuestra una cuidadosa construcción, porque hay en ella varios
elementos. Alude al día en que a Diego Armando Maradona lo
encontraron dopado por cocaína en el Mundial de Fútbol de los
Estados Unidos. Es un artículo que hace la evocación, por tanto
encuentra la dimensión y la trascendencia, para convertir en actual
un tema ya pasado. Por otro lado, acude a una combinación para
formar la palabra DIOS que en realidad escribe D10S.
Es la D de Diego,
y el 10 de su número de camiseta. Todo eso, por si fuese poco
de la visualidad que es capaz de evocar: Un dios sin piernas….
Otros ejemplos:
- AMÉRICA
LATINA:
El ALCA, entre la tumba y el maquillaje
(IPS, fechado en México, noviembre, 2005)
-El santo no hizo el milagro
//
Así podría resumirse la visita que hizo a Washington la
semana pasada el presidente Álvaro Uribe….
(Cambio.com.co,
Colombia, 7 de mayo de 2007)
¿CONCLUSIONES?
El presente estudio no buscó fórmulas, sino
extrajo regularidades. Si asumimos el periodismo y la comunicación
como fusión de ciencia y arte, sabremos que esa pretensión acaso
sería espuria. Sin embargo, estimamos pertinente compartir unos
apuntes que arrojó la indagación.
Lo más importante no es saber al dedillo la
tipología ni la nomenclatura de los titulares –que además resulta
variable según cada autor– sino reconocer la existencia de amplias
posibilidades y formulaciones para construirlo.
Los titulares presiden y se hallan
indisolublemente ligados al el texto que le sigue.
Un tipo de titular no veta al otro. El
contexto es uno de los factores que aconseja cual utilizar.
La primera regla para construir un titular,
es explorar su capacidad de comunicación.
La intención y el destinatario de una
publicación, puede modelar el estilo de titulación; pero las
costumbres y rutinas no han de pasar por reglas.
Cada título construido en un órgano web es
un mensaje al mundo. Minimizar su capacidad comunicativa es una
miopía de leso oficio. La “democratización de la información”
lograda por Internet –aunque relativa en el desigual mundo de hoy–
ha convertido a instituciones, grupos y particulares en emisores de
información. En consecuencia, han de estructurar sus propuestas con
igual cuidado, porque su propósito les emparenta, en última
instancia: comunicar equis mensajes hacia determinados públicos.
Los títulos en las publicaciones digitales
–al presentarse como una lista de opciones y muchas veces sin otros
elementos– deciden la lectura del artículo.
El cuidado formal en la construcción de un
titular no es prurito estético, es la asimilación y aprovechamiento
de las infinitas posibilidades que posee como factor de
impacto comunicativo, visual y sicológico.
Los titulares esencialmente informativos
siguen una larga tradición en la prensa internacional en español.
Son perfectamente lícitos para transmitir noticias en los más
variados ámbitos; pero sus formulaciones, en más de un caso, son
susceptibles de mejorarse, en la búsqueda de mayor concisión e
impacto.
La resistencia contra algunos tipos de
titulares “no tradicionales” se vuelve reticencia sin asideros,
porque a estas alturas ya han revelado su capacidad para aportar una
significativa carga de impacto.
Cualquier esfera de la vida admite un
tipo u otro de titular (Un tema político no requiere necesariamente
un titular “serio” –léase esencialmente informativo, o tal vez de
cita– y uno deportivo, un titular que incluya una parodias o una
pregunta).
Los titulares con formulación
interrogativa, exclamativa, de parodia, cuño o iluminados, no son
privativos de columnas o crónicas. Pueden y deben emplearse en
noticias de primer orden. Su empleo varía, distingue y enriquece las
páginas, los artículos y las ediciones.
Los titulares iluminados son especialmente
funcionales para abordar campañas, conmemoraciones y temas de
recurrencia.
La “belleza” del titular no es un propósito
en sí mismo. Su condición debe derivar de su capacidad comunicativa
y estar en función de ella.
Los tropos o figuras no son exclusividad de
la literatura; sino parte integrante y activa de la lengua. No hay
que temer a que oscurezca la idea per se, esto sólo ocurre
cuando no se ajusta al tema tratado, o se rebusca. Las figuras de la
lengua son aliadas para construir un titular: no se rehuye ante
ellas, se doman. La metáfora, no adorna: revela y profundiza; no
agrega, redondea.
Deben rechazarse los titulares construidos a
partir de frases hechas o ambiguas, con elementos redundantes o
repetitivos en las formulaciones (comodines), que puedan ser tomados
“prestados” mañana para otros sucesos. Esas formas propician la
monotonía y una indeseable uniformidad de páginas, ediciones y
artículos.[4]
El titulismo es una especialidad de las
redacciones; pero comunicadores, periodistas y colaboradores de los
medios de prensa, deben tener conocimientos y habilidad en las
propuestas.
Un título nunca debe subestimar al
lector.
Un titulista debe saber escribir en imágenes.
Es más exacto hablar de complejo titular
que de título propiamente dicho, porque en no pocas ocasiones se
utilizan elementos alrededor de la frase titular, antes o después de
ella.
Los bajantes o subtítulos, epígrafes,
sumarios o resúmenes, como integrantes del complejo titular pueden
ampliar o precisar lo que expresa el título. Su empleo es
conveniente cuando factores como la ubicación geográfica, el fechado
o determinados aspectos del texto, resultan elementos claves en la
comunicación. Su utilización puede contribuir a una formulación más
precisa, de manera que evite títulos densos de varios pisos, que
extravían su posibilidad real de impacto y dejan sin sentido al
resto del texto.
El estudio no arrojó resultados definitivos a
la pregunta: ¿Es mejor un título extenso o uno breve? Se demostró
que unos y otros pueden ser funcionales, según sea su construcción;
pero como tendencia, los breves (de hasta cinco-seis
elementos) resultaron los de mayor marcaje-preferencia
en el estudio.
Un titular funcional encuentra el
equilibrio entre la estructuración de su titular y su poder
comunicativo. Se construye teniendo en cuenta su capacidad de
sugerencia de imágenes, la cercanía al lector, explorando resortes
emocionales y afectivos; el respeto por el público –sin
sensacionalismos espurios– y su capacidad para acrecentar el interés
por la lectura del texto que preside.
Si como a Gorki, le pidiesen a usted
consejos para títulos, ojalá estas disquisiciones le hayan servido
de algo, porque el título parece huir cuanto más se le busca. Es
como esas piedras que se arrancan al centro de la tierra, que sólo
tras mucho bruñirlas, dan luz.
NOTAS
[1]
Daniel Goleman: Inteligencia emocional,
Editorial Cairos, Madrid; 46.edición, 1996, p.76.
[2]
Dra. María José
Pou Amérigo: Sala de prensa, Valencia, España, 28 de
febrero, 2002, p.23
http//www.saladeprensa.org
[3]
Antonio Luis Marín, et.
al: Sociología de las comunicaciones, Editorial Trotta,
Madrid, 1999, p.154.
[4]
En el estudio
realizado en el semanario Sierra Maestra (Santiago de
Cuba, 2002- 2003) se detectó una
variante del titular informativo, a la que llamamos titular
de cumplimiento. Su finalidad
es resaltar el cumplimiento de un plan, el arribo a alguna
meta productiva. Sin embargo… un
tema que se busca jerarquizar, se ha vuelto
disfuncional en su
planteamiento titular, al asumir un enunciado rígido en su
construcción. Ejemplos:
// Cosecha cafetalera 2002-2003: Los santiagueros
sobrecumplieron estimado
de recogida, 25 de enero de 2003 // Completa el
“América Libre”
su zafra número 40 como cumplidor, 31 de mayo de 2003 //
|