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PERIODISMO RADIAL----
Les
quiero proponer algunas reflexiones sobre la radio, medio donde los
creadores han encontrado la capacidad de sobreponerse a los retos
que le ha impuesto los adelantos tecnológicos y la aparición de
otros medios como la televisión, el video y en estos momentos
invaden el mercado un grupo de medios alternativos de alta
tecnología, individualizado en su uso, característica que distingue
a la radio.
El medio radial
marca su auge a inicio del siglo XX, desde los años 30 se hace un
feroz uso de la comercialización publicitaria y se abandona en
primer lugar los contenidos para hacerlos más económicos y se emplea
la música como el símbolo de lo atractivo para insertar la
publicidad. También se hace más urbano, pues las regiones rurales no
eran grandes consumidores de los productos y servicios que se les
hacia publicidad.
Como la
comunicación ha estado basada en lo económico las investigaciones
no han profundizado en los vínculos que existen entre comunicadores
y sus públicos. Estas están desprovistas de voluntades políticas
para en el mejoramiento, al menos, espiritual de los públicos
consumidores y no admiten estudiar a profundidad las relaciones
entre países y el conjunto de sistemas comunicativos de cada
nación.
Hay una tendencia a pensar que lo comunitario se refiere al tamaño y
a un área geográfica en específico. Para muchas personas radio
comunitaria es sinónimo de radios pequeñas de baja potencia,
recluidas en algún lugar perdido de un pueblo, de quién sabe dónde.
En pocas palabras: se les identifica con las características de las
tres P: pocas, pequeñas y pobres.
Hoy los avances
informáticos dirigidos al gran público son juegos fundamentalmente.
También se asocia tecnología a utopía. La utopía de la Red que
enseña de modo directo o implícito el lema de que delante de los
ordenadores todos somos “iguales”. Volviendo a la realidad,
observamos que sólo un pequeño por ciento de los ciudadanos está
conectado a la Red. Que el perfil del internauta es varón, blanco y
de clase media o media alta. Que nunca tantos han sido incomunicados
por tan pocos. Recogemos y hacemos nuestras las palabras de Eduardo
Galiano, cuando afirma que "estamos ante un mundo sin alma; no hay
pueblos, sino mercados; ciudadanos, sino consumidores; naciones sino
empresas; relaciones humanas, sino competencias mercantiles”. Si la
comunicación se reduce a tecnología y mercado estamos convirtiendo
nuestras relaciones en puro intercambio comercial, alimentado la
triste espiral del que más tiene más invierte para tener más. Las
grandes empresas venden a los que tienen, los que carecen de poder
adquisitivo, sencillamente no existen.
Estos
razonamientos no dejan de encontrarse a lo largo de la historia de
las comunicaciones y cada vez son más sofisticados, ellos fueron
los que dieron origen a los medios comunitarios en la búsqueda de
alternativas de comunicación.
Ante este reto
surge la necesidad de encontrar respuestas a las inquietudes
sociales no satisfechas en los medianos y grandes medios y ello
comienza a dar pasos a pequeñas estaciones de radio que respondían a
las demandas de la comunidad que en sus inicios tuvo muchos factores
de estimulación como la iglesia, asociaciones de vecinos,
agricultores, incluso artistas que querían poner a disposición de
la comunidad sus creaciones.
Existen muchas
definiciones sobre que es RADIO CUMUNITARIA, aquí le proponemos una
visión de esta radio en diferentes circunstancias, pero en sentido
general persiguen los mismos objetivos, servir de manera eficiente y
eficaz, sin animo de lucro, a la comunidad.
José Ignacio
López Vigil, ha sido un estudioso de la radio comunitaria,
fundamentalmente en América latina, y la define de la siguiente
manera:
“Cuando una
radio promueve la participación de los ciudadanos y defiende sus
intereses; cuando responde a los gustos de la mayoría y hace del
buen humor y la esperanza su primera propuesta; cuando informa
verazmente; cuando se estimula la diversidad cultural; cuando la
mujer protagoniza la comunicación y no es una simple voz decorativa
o un reclamo publicitario; ésa es una radio comunitaria”.
Algunos colegas
consideran que con esta definición en Cuba no existe radio
comunitaria, ¿cuales son los argumentos? Varios, pero el más fuerte
es que la radio comunitaria es dirigida, operada y propiedad de la
comunidad.
En nada esto
contradice lo que hace nuestra radio. Solo se diferencia por la
forma y no por el contenido. No solo en Cuba existen estas
particularidades, en cada país existen especificidades e incluso hay
radio que es financiada de forma parcial o total por el estado.
Lógicamente no es igual la radio de Canadá que la de Colombia.
Teóricos
canadienses plantean que: “Es necesario que sea claro que el
objetivo de la radio comunitaria no es el de hacer algo por la
comunidad, es, más bien, el de dar una oportunidad a la comunidad
para que haga algo por ella misma, como por ejemplo, poseer el
control de su propio medio de comunicación”. Esta definición
posesiona a la comunidad como propietaria, contribuyente para que la
radio exista. Aquí existe una diferencia de principio con la radio
en Cuba pues la comunidad debe colaborar con ella dando
información, criticar el modelo de comunicación empleado para que
sea mejorado, plantear a través de los diferentes canales las
necesidades no cubiertas.
Ahora bien,
podemos tener todos estos principios básicos, conceptos que definen
como hacer la radio pero ello debe complementarse con la
investigación que nos permita conocer la comunidad, porque cada una
tiene característica particulares, servicios diferentes, hábitos que
las distinguen. No es lo mismo una comunidad rural a una urbana, es
diferente una comunidad en Mantua a una en Maisí. Esto no está
resuelto aunque en el nuevo concepto de radio local o municipal esté
incluido el investigador social en cada emisora.
Harold D.
Lasswell refiere “que la función social de los medios, consiste en
supervisar y vigilar el entorno (o sea al gobierno, al Estado) y en
transmitir la herencia social, función que debía ser cumplida
mediante la educación, así como con la organización y estructuración
de los instrumentos sociales, lugar donde los medios de comunicación
tenían una gran preponderancia”.
Como se puede
apreciar existe en esta definición puntos de contactos y lógicamente
diferencias, sobretodo en el control del entorno, pues la radio
cubana debe ejercer ese papel para mejorar, ayudar, ser un canal
de transmisión de opiniones y sugerencias sobre la gestión y
administración de la propiedad social.
No me queda
lugar a duda que la radio en Cuba es una radio comunitaria, con una
distinción, que los profesionales reciben una preparación superior,
es una preocupación permanente que la información sobre el medio
llegue al colectivo creativo y propicia en mayor o menor grado el
intercambio de experiencia sin que ello constituya el robo de
conocimientos.
Hemos realizado
algunas investigaciones sobre los públicos y como se sabe se
diferencian los públicos jóvenes de los adultos. Los primeros son
muy difíciles de retener por su propia naturaleza de cambio,
movimiento y aspiraciones mientras los adultos son más estables. Los
horarios constituyen un elemento básico a la hora de realizar los
diseños de programas.
Recientemente
realizamos una muestra en públicos jóvenes y el mayor consumo de
los contenidos están relacionados con la música pero cuando se
refieren a la información
existe interés por la noticia en tanto sea breve, precisa, sólo para
saberse informado; otros contenidos de cultura general serán
atractivos para ellos por su singularidad, brevedad, lenguaje
dialógico, por su interacción con el oyente. También expresan
interesarse por los programas de participación y los dramatizados.
Se
aprecia la diversidad de preferencias (en cuanto a la música y la
información); incluso una misma persona gusta de diversos géneros
musicales y se interesa por diversas áreas del conocimiento. El
problema y la solución a la vez, frente a esta diversidad de gustos
están en la misma radio. La solución: se cuenta con diversas
emisoras que tienen cobertura en la misma región, durante las 24
horas del día y con una amplia gama de contenidos para satisfacer
todos los gustos; sin embargo, se demanda por estos jóvenes una
radio que tenga “de todo y en todo momento” para satisfacer la
diversidad de gustos de la población e incluso individuales. El
problema: consiste en cómo las personas pudieran encontrar lo
que desean en un momento determinado y evitar encontrar el mismo
contenido por causa del azar. Aunque las emisoras de mayor
aceptación pueden ser unas, la tendencia es a escuchar programas de
diversas emisoras o buscar determinados contenidos al azar a través
del dial; muchas veces sin llegar a reconocer a cuál emisora
pertenece. Esta tendencia unida a la poca sistematicidad en la
utilización de la radio y la presencia de muchos programas con
perfiles similares traen como resultado que sea difícil la
diferenciación de las emisoras, que no se logre una imagen integral,
abarcadora de éstas y que se considere a los programas que se
transmiten a través de la radio como homogéneos.
La
interrogante más recurrente de estos jóvenes es cómo la radio puede
satisfacer a todas las personas teniendo en cuenta el presupuesto
psicológico de las Diferencias Individuales: ¿Colocando toda la
diversidad de contenidos posibles a lo largo de su programación
diaria? Pero, cómo se puede acceder o conocer estos espacios si no
conoce la programación de todas las emisoras, no escucha la radio
todo el día y escucha sólo algunos programas de emisoras diferentes.
Es por esta razón que se puede tener la percepción de que
determinados contenidos o tipo de programas no se transmiten por la
radio (por ejemplo, hay quien solicita que se realicen programas
especializados de la trova tradicional, humorísticos, espacios de
orientación para jóvenes y adolescentes, etc. cuando en diferentes
emisoras existen estos espacios) o, como se ha planteado, se tiene
la percepción que los espacios que transmite la radio son muy
parecidos.
Todo ello demuestra que las emisoras no han logrado, en algunos
casos, sembrar en el público su identidad. Las diferentes señales
que se reciben en un mismo lugar no alcanzar a tipificar su perfil
diferenciador, los programas son coincidentes en el mismo horarios
como los informativos que están casi todos en el horario de la
mañana y reciben las noticias de las mismas fuentes, por lo que una
noticia es repetida de la misma forma y redacción en varios
informativos. Por lo tanto si recorres el dial te encontraras con
contenidos iguales o parecidos en más de una emisora.
Estas afirmaciones están basadas en monitoreos sistemáticos y por
ello creo en la necesidad de la distinción, la diferenciación, la
búsqueda de de recursos innovadores, escapar de los mimetismos de
productos comunicativos que aunque con altas audiencias resultan
para una emisora es casi seguro que no funcione en otra. Ejemplos
existen pero seguimos empeñado en lograr revertir estos resultados
para alcanzar éxitos que otros programas gozan con un
posicionamiento en la audiencia establecida de tiempo.
La radio en
Cuba esta urgida de reajustes de perfiles, despojar de algunas la
imitación de otros niveles radiales que en nada se corresponden con
las misiones y sus objetivos. Algo a estudiar es la proporción en
que deben estar presentes contenidos foráneos aunque como principio
todos los medios deben apropiarse de lo más importe de la visión
general, pero sin dejar de entender que la competencia está en como
mejor servir a la comunidad desde su modelo y no como hacer mejor lo
mismo que otras estaciones hacen para un público diferente, o para
el mismo público pero con un nivel de generalidad que nada tiene que
ver con lo especifico de otras.
La radio
comunitaria es un factor de acercamiento, un puente, un paso hacia
el otro, no para que el otro se convierta en lo que nosotros somos,
sino para que él pueda ser lo que es. No se trata de tener más, sino
de ser, ésa es la verdadera misión de las radios comunitarias.
La radio en la
comunidad debe promover el cambio, la promoción de valores,
establecer los limites de conducta, participar con su publico en la
ratificación o rectificación de su modelo de comunicación, encontrar
e incorporar sus necesidades de información, ser un vehículo de la
recreación del barrio, interactuar con la escuela, la fabrica, los
servicios.
No tendrá
créditos una radio de la localidad o el barrio que aplique todo el
conocimiento universal y no tome en cuenta las inquietudes de los
vecinos, de los escolares, trabajadores y profesionales que
constituyen su potencial de oyentes.
Parafraseando a
Eduardo Galiano afirmamos que la Radio Cubana: Debe informar a
todos de todo, para que estén enterados de todo y no como reza
Galiano que hacen los medios capitalistas: “Estamos informados de
todo, pero no nos enteramos de nada".
Hoy nos parece importante que miremos hacia el futuro; convencidos
que el medio no puede transitar con una programación improvisada.
Debe primar el conocimiento y la creación, la búsqueda de elementos
novedosos, que marquen la forma de hacer, dar pie a la distinción
del espacio.
El trabajo de creación, aunque tiene un carácter individual, debe
nutrirse de las mejores ideas y esto obliga conocer de manera
permanente el pensamiento que deben y de hecho pueden captarse de
los públicos internos y externos.
Pensar que todo
esta inventado es como decir que no hay nada que hacer y ello puede
ser sinónimo de inercia. Es un clarín al fatalismo. Decir que somos
un medio subestimado es mirar apocalípticamente el porvenir. Seguir
produciendo con técnica digital como se hacia con técnica analógica
es ignorar el desarrollo.
Cuando Fidel
sentencio que “. toda la radio debía ser como una radio Rebelde”
pensamos que estas palabras están referidas a que respondan a los
intereses de la población, cumplir la misión de comunicar a los
oyentes con la veracidad de su origen.
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