| Escritura
radiofónica II |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral, Sancti Spíritus.
Cuba. |
| email:
carlosdi@enet.cu |
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PERIODISMO RADIAL----
En la literatura gráfica radial
el detalle debe superar a los demás medios, téngase en cuenta
que el perceptor no dispone de imágenes como el televidente ni la
posibilidad de releer el texto como en los periódicos impresos o
digitales.
Redactar para un medio tan efímero como
la radio el floreo (divagar) atenta contra la audiencia,
porque al no concretar los mensajes predispone al escucha y cambia
de estación. La improvisación sin elementos ilustrativos, sin
detalles, de forma muy general, constituyen en la radio una
práctica muy usual que no aporta contenidos útiles al perceptor.
Redactar para la radio no es solo
escribir una información o un guión simple o complejo sobre una hoja
en blanco. Redactar también para este medio es la comunicación del
locutor o periodista al improvisar sin utilizar un guión en
determinados parlamentos. Actualmente se escribe poco para la
radio, arraigándose como un mal hábito universal.
Asimilar declaraciones, entrevistas y
no escribir lo suficiente es un proceder negativo de las redacciones
en las emisoras que cada día requieren de más textos para reiterar o
difundir por INTERNET.
En la radio el escenario es permanente,
solo varían los contenidos de los programas. Si dividiéramos por
unidades lógicas los parlamentos podemos definir: que las oraciones
que conforman un párrafo son las resultantes del éxito o el fracaso
del mensaje radial. El detalle comienza en la oración y todos esos
primeros vestigios al unirse cuentan una historia.
Un tiempo de sintonía en la radio sin
escena, sin detalles y contenidos, sin una escritura elegante es
tiempo perdido. La dramaturgia del medio que significa orden de los
sucesos y organización semántica de los mensajes, exige precisión
que solo se logra al detallar las ideas, de lo contrario se
esquematiza la acción de comunicar y origina una percepción
dogmática acomodada al emisor y no al receptor.
En la radio como en otros medios se
envían impresiones; no son fotografías como en los periódicos o
videos como en la tv, pero sí imágenes hechas sonidos a través de
la voz, los efectos y el silencio, por ejemplo: trasmitir alegría o
tristeza son actos que se logran con la diversidad de detalles,
gestos, matices y contenidos bien desmenuzados capaces de provocar
en el perceptor sentimientos de euforia o nostalgia, atributos que
nacen en el tintero del redactor.
El impacto de los contenidos que se
abordan en la radio es directamente efectivo a la calidad de la
selección del tema. Si le interesa al autor, le es más fácil
escribirlo, comprenderlo y que el oyente se incline por lo que se
dice. La habitualidad de la radio hace que constantemente se repitan
los mismos mensajes y se origine un círculo vicioso, por tanto para
hacerla más atractiva antes de escribir se debe buscar cada día
nuevos y variados textos capaces de atrapar una audiencia ávida de
tópicos diferentes.
Cualquier comunidad por pequeña que sea
ostenta contenidos vírgenes jamás abordados por los medios,
significa que debemos hurgar en la vida de la sociedad para
inaugurar propuestas novedosas. El tema de la redacción para la
radio nace en una idea casi siempre individual, pero resulta de
mayor efectividad si se consulta en colectivo.
Un grupo de expertos es un arma muy
difícil de vencer frente a la mediocridad personal de determinados
escritores y periodistas que lamentablemente los tenemos aún en el
medio radial. Escribir para la radio con todos los detalles no solo
es calidad en las propuestas y respeto a un mercado cada día de
mayor nivel cultural es también arte.
Escribir para la radio al mismo tiempo
no difiere del ABC del escritor y de las condiciones para parir
sentimientos: imaginación, tiempo y un estilo: el estilo es el
escritor (escribe como habla). Estos atributos los asume el
protagonista de las letras como algo individual. La técnica se
adquiere con la vida y al fragor de los contenidos en el éter.
Condición insustituible para escribir en el medio: escuchar radio y
oír al oyente.
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