| La radio por
inventar |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral, Sancti Spíritus.
Cuba. |
| email:
carlosdi@enet.cu |
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PERIODISMO RADIAL----
No todo esta inventado. La radio -no es una excepción- nacida en el
siglo XX transita por trechos de creación y transformaciones
innovadoras, con el objetivo de enfrentar el desarrollo vertiginoso
de las comunicaciones. Y más que la tecnología, el oyente del siglo
21 posee mayor conocimiento, exigencia, tiene además una diversidad
de opciones lúdicas y comunicativas sorprendentes.
Los nuevos años que vivimos, los que están por venir constituirán un
renacer del medio radial, el soporte digital, la Internet y la
explosión del mensaje virtual pueden convertirse en aburridos
esquemas. La radio que otrora cabía en un bolsillo y se daba el
lujo de ser la reina, se encuentra ahora con otros medios en el
trono de la comunicación, que exigen del factor competitividad, no
para expender banalidades y productos del mercado, sino para
‘‘venderse’’ a si misma y más que comercializarse ofrecer un
producto de ideas, pensamientos nuevos y atractivos. ¿Dónde esta la
clave? En el como hacer.
Nadie discute que el poder de los medios de comunicación para
trasmitir ideas, valores y formas de pensar es enorme. La radio esta
llamada a monitorear y ‘‘tallar’’ como un artesano la conducta
social de los individuos y que ese propio perceptor vaya a la radio
como emisor a contar sus experiencias enriquecedoras. La respuesta
siempre ronda los contenidos traducidos en QUE se dice, COMO se
dice, CUANDO se dice, QUIEN lo dice y CUANTO se dice.
El medio radial cuenta con programaciones variadas divididas en
espacios de música, revistas, noticieros y otros programas que
generalmente responden a la audiencia del entorno, pero debemos
preguntarnos ¿cuál es la estrategia comunicacional de una emisora
local o de otra de mayor alcance?
En el mundo de hoy, toda organización u empresa, cualquiera que sea
su misión, establece su funcionamiento sobre una estrategia. Si
queremos éxito en la gestión radial en la planificación,
organización de los recursos humanos, de los contenidos que se
emiten y deseamos poner en antena, se necesita de un plan
estratégico comunicacional desde el entorno hacia el centro emisor y
desde allí al oyente.
La estrategia es el objetivo que se propone la actividad que
realiza la dirección de la empresa, encaminado a que su
organización funcione de manera eficiente, y la mejor manera de que
esto ocurra es que los conflictos en una emisora se asuman como la
energía de choque para extirpar esquemas y dogmas que pululan
lamentablemente en el entorno creativo.
Los directivos de las emisoras planificaran su estrategia en
función de los objetivos que persiga, par lo que debe definirse
claramente lo que quiere conseguir, la forma de asumir los planes
temáticos fijados y un posterior sistema de control.
En el contexto comunicacional se le denomina Formulación e
Implantación de la estrategia, los cuales no se quedan sólo en el
estudio previo porque esa estrategia comunicacional para que surta
efecto debe ser dominada por toda la empleomanía o colectivo de
trabajo, ya que hasta la mas humilde de las funciones en un centro
radial se subordina a los programas, la razón de ser del medio que
representa.
Si para la guerra, el deporte o las cosechas se trazan estrategias
la radio no es una excepción y muchos menos hoy día en que vivimos
un mundo tan agitado y extraño. Dotar de conocimientos teóricos y
prácticos a funcionarios, gerentes y creativos del medio es la
clave para comenzar a darnos cuenta que en la radio no esta todo
inventado.
El equipo de expertos que diseña una estrategia para una empresa de
productos comunicacional es como es la radio debe saber responder
claramente las preguntas: ¿qué objetivos perseguimos? Y ¿qué
acciones hemos de desarrollar para el logro de tales fines? El fin
de una emisora es que sus programas se escuchen.
En el campo de
la Dirección Estratégica se consideran varias condiciones claves
para el logro del éxito de la estrategia: Objetivos sencillos,
coherentes y a largo plazo. Los objetivos marcados han de tener
estas características, entendiendo la coherencia como las
posibilidades reales de la empresa para conseguirlos. El hecho de
que sean a largo plazo lo relacionamos con la difícil vuelta atrás
que tienen las decisiones estratégicas que se toman.
Para hacer una
estrategia para la radio es vital el conocimiento profundo del
entorno competitivo. La empresa debe conocer las reglas del juego a
la perfección, lo que le facilitará ventajas competitivas en caso de
ser dinámica y saber mover a tiempo sus piezas.
Valoración
objetiva de los recursos. La empresa, persona u organización
cualquiera que aplique estos principios, debe considerar la
autocrítica para competir. Ella misma es quien mejor se conoce. Una
vez que conoce sus fortalezas y debilidades, tratará de cubrir estas
para ensalzar las primeras.
Finalmente la
implantación efectiva. Una vez que hemos formulado la estrategia con
los anteriores conceptos, toca implantarla con éxito para competir
en un entorno tan dinámico como el habitual.
En el libro
Desafíos de la radio en el nuevo milenio,
Edgar Jaramillo
escribe‘‘no
solo vivimos un cambio de época, sino una época de cambios. Existe
una aparente contradicción en el triángulo perverso en el que se
entrelazan la globalización, la tecnología y las comunicaciones.
La globalización
del mercado mundial exige alta eficiencia en las telecomunicaciones
para establecer redes y supercarreteras por donde circulan la
información y la publicidad. En este milenio, como nunca antes, hay
una asombrosa circulación de datos, voz, texto e imagen de país a
país, a la velocidad de la luz y sin control de los estados (…) La
radio es testigo privilegiada de la evolución de los seres humanos y
de su lenguaje. Es un poderoso medio de comunicación que propone,
cataliza y refleja la realidad y diversidad de las culturas y las
personas.
Para cumplir con
su misión, las emisoras tienen el reto de digitalizarse y emplear la
técnica de banda lateral única y los satélites de órbita baja para
la producción de programas con sonido de alta calidad, capaces de
llegar con sus señales a cualquier rincón del mundo. Este desafío
implica hacer una mejor radio en beneficio de la sociedad, con las
armas de siempre, profesionalismo y creatividad’’.
No podemos
olvidar que la radio es un medio tecnológico dependiente de la
sociedad. La difusión de los contenidos regula la conducta del
mercado de audiencia, la distribución oportuna o NO de mensajes
públicos son capaces de detener o crear estados de opinión
favorables o negativos de acuerdo al punto de vista de los creativos
o grupos comunicacionales.
En el texto de
ética y deontología de la comunicación social del Dr. Julio García
Luís señala ‘‘la sociedad, en efecto, es un gran sistema que esta
integrado a su vez por otros sistemas (subsistemas) ’’. Con esta
argumentación se desprende que el medio radio es un puente de
intercambio interpersonal a distancia.
La radio no actúa
sobre grupos o familias como el Cine y
la TV, su fortaleza radica en el diálogo con el individuo, es
decir desde de una posición de interlocutor (ego) determina sobre la
conducta del otro (alter). Aquí se cumple la teoría de sobre la
ética del discurso del filosofo alemán Jurgen Habermas, quien
explica que un ego opera a través de un control potencial sobre la
situación en que alter se halla y tiene que actuar.
Si la regulación
es el ajuste en el funcionamiento de un sistema como consecuencia de
la interactividad, no queda duda que la radio se constituye en un
centro de absorbencia de energía exterior elaborada internamente por
los creativos de la comunicación. En este punto se transforma el
contenido, recibe un proceso de purificación, se empaqueta y vuelve
al entorno de donde salió como un producto artístico de sugerencia
estética nueva.
La radio
comunitaria por esencia es educativa al establecer formas dinámicas
de apropiación de conocimientos por parte de los oyentes al escuchar
mensajes instructivos o la participación de profesores de los
propios centros educativos y colectivos cercanos al medio. Una
adecuada expresión radial constituye una gran aliada del
aprendizaje popular convirtiéndose en fuente de conocimiento y de
investigación para las masas. Bajo esta premisa encontramos la
acción reguladora de la radio en la sociedad.
Las voces de la
radio son capaces de ofrecer a su auditorio simpatías, interés y
atención. La credibilidad es fruto de la postura sincera de la
palabra nacida en el pensamiento que penetra dentro de la piel
auditiva y se hace sabia al repartirse en las acciones posteriores
de un perceptor ávido de conocimientos.
La radio confronta
las ideas, las filtra a través del imaginario pensar del público.
Cuando
una emisora de la comunidad es capaz de ofrecer y cumplir de manera
fiel la función informativa con una coherencia en los contenidos
donde no medie lo superfluo porque de la misma forma que existe la
tvbasura- hay lamentablemente- emisiones y programas radiobasuras.
La coherencia es una acción reguladora elemental en el medio
radiofónico. En la radio es esencial la promoción de la crítica de
su propia tarea.
El oyente tiene
derecho a recibir una información veraz, imparcial, a tiempo y
completa; el escucha tiene el derecho además a que esa información
no afecte los principios éticos del periodismo y del medio que pone
en antena una señal para ser escuchada con calidad.
Una de las
debilidades que tiene la radio hoy, es la falta de preparación y
superación sistemática en la utilización de los recursos del medio
y de nuevas técnicas periodísticas. La calidad de la información es
uno de los requerimientos para la realizaron periodística en el
mundo de la prensa moderna donde cada día lo sensacional invade el
éter mientras la objetividad fenece en las redacciones.
Redescubrir la
radio no es una quimera. Hoy los géneros periodísticos son
patrimonio de los espacios noticiosos mientras otros segmentos de la
programación carecen de reportajes, radio documental, comentarios o
artículos. Padecemos el dogma de la noticia al amanecer, NO pesamos
en oportunidades que al medio día o a media tarde deben repetirse o
darse nuevas informaciones.
El síndrome del ‘‘lunes
silencioso’’ es mundial en todos los medios, se descansa tanto o
mejor, apenas se trabaja. Los hechos que ocurren los sábados y
domingos constituyen viejos titulares para los martes. La radio
debe ser cada día más inmediata y tocar la medula de los problemas
de la comunidad con argumentos creíbles.
Algunos teóricos
del medio hablan de desafíos para el actual siglo veintiuno entre
ellos la de asegurar una cobertura más completa, alternativas de
programación y, mejorar la calidad de los programas; pero sobre
todo, la radio debe mejorar la calidad del espectáculo.
En mi opinión la
radio debe abandonar sus tradicionales cabinas de transmisión que la
han acompañado durante casi cien años y volcar la técnica, los
recursos humanos, artistas, sonidistas y periodistas a grandes y
pequeñas realizaciones en exteriores. La radio se salva, si se
reencuentra con su público en la calle, en las fábricas y campiñas.
Algunos se
preguntan ¿si la radio ha pasado de moda? No creo que haya pasado
de moda porque no es un vestido, debemos recordar que la moda es
el modo
o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado
país, con especialidad en los trajes, telas y adornos,
principalmente los recién introducidos.
La propia
interrogante entraña duda. Realmente ha pasado el tiempo y la radio
se ha quedado estática o mejor, algunos de los que la hacen padecen
el inmovilismo y se pronuncian con cierto mutis ante el empuje de
los nuevos tiempos.
No creo que el
medio de los receptores y las antenas haya pasado de moda. La radio
no puede ser solo música y noticias, es de significar la necesaria
incursión en otras funciones como la educativa y la facilitación
para la orientación, porque es brújula que señala el rumbo
geográfico y mental del escucha.
La radio requiere
de textos originales producidos para el medio ya que el canibalismo
de contenidos a la prensa escrita y de Internet en los últimos
tiempos es desmedido y despersonifica la radio, la convierten en un
reservorio de refritos llegados de otros soportes.
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