| La radio en defensa del monólogo |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral. Sancti Spíritus.
Cuba. |
| email:
carlosdi@enet.cu
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PERIODISMO RADIAL----
EL libro
“Producción de Programas de Radio” de Mario Kaplún de la colección
INTIYAN, que la editorial Pablo de la Torriente puso en las manos
de realizadores y noveles de la radio, es sin duda, una obra
destinada a la educación superior, a la enseñanza del periodismo y a
la realización de productos comunicacionales radiofónicos de alta
factura estética.
El autor hace una
primera clasificación de programas en dos grandes géneros:
los
musicales y los
hablados, al propio tiempo nos indica la existencia de tres maneras
de escribir un programa de radio. En forma de monólogo. En forma de
diálogo. En forma de drama.
Me detengo en
los monologados que aunque el autor los considera los más
corrientes en el medio radiofónico, en los últimos tiempos han
desaparecido del éter. Existe el criterio que este tipo de espacio
es un dramatizado, es un error pensar así, porque el testimonio
como genero periodístico parte de las experiencias individuales; si
un monologo se acompaña de recursos radiales, efectos y cortinas
adecuadas, logra un efecto muy positivo en el perceptor, y es lo
mismo que venga en la voz de un entrevistado que de un actor a la
hora de interpretar el texto.
Hay quien
discute si el monologo es un genero o una forma de escribir.
Nosotros pensamos que más tiene que ver con la manera de redacción,
de escribir los textos que considerarlo que es un género. No creo
además que un monologo pueda ser monótono o aburrido para una
audiencia, todo lo contrario, porque el oyente se concentra en una
solo voz, un único timbre y un solo tono, de esta manera le resulta
más fácil decodificar el mensaje.
Mario Kaplún
deja claro: “Mientras el monólogo tiende a ser unilateral, el
programa dialogado se abre a muchas facetas, a muchos aspectos…”
Este criterio
nos confirma una aparente debilidad que es una fortaleza, porque en
el medio radial el modo de comunicación que se establece es entre
dos, uno que habla y el otro que escucha. Utilizar varias voces al
mismo tiempo en un producto comunicacional ofrece verosimilitud,
pero no efectividad. Muchas voces al mismo tiempo es como el refrán
“quien mucho abarca poco aprieta”.
La TV puede
darse el lujo de utilizar diversas imágenes y diferentes voces
porque es un medio que combina eficazmente lo que se ve y oye, sin
embargo la gran ventaja de la radio frente a la TV es que
precisamente no se ve la imagen, lo que provoca un desarrollo de la
imaginación impresionante en el perceptor (ambos medios son
incomparables). La radio es más teatro. Si los teatristas retoman el
monologo en su obras, es porque saben que ese dialogo entre “tu y
yo” de las tablas es muy efectivo. Si la radio es el teatro de la
mente, no debe desterrar el monologo, todo lo contrario.
En la intimidad
de la radio, escenario que la caracteriza, el monologo es la forma,
es un estilo que puede llevar a los radialistas de hoy a
conquistar un mercado de audiencia cada día más prendido de fuentes
alternativas de comunicación por el desarrollo de las nuevas
tecnologías.
El periodismo
moderno necesita de más testimonios, de voces que persuadan,
convenzan, cuenten sus experiencias; de profesionales capaces de
interpretar textos y decirlo con la fuerza y los matices que
requiere un monologo, no para acercar a un aislado perceptor, sino
a miles que en ese momento desde la individualidad se sienten
acariciados por una sola voz capaz de mover las neuronas de la
creatividad. Ojo, quien puede matar el monologo una vez que se pone
en escena, es el pariente más cercano de este estilo: la monorritmia.
El profesional
de la radio no es solo un puente para informar sino para contribuir
a los cambios del entorno. El monologo puede ser una forma de
escribir y decir los textos con elegancia para decorar un éter
necesitado de ese estilo.
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