| La radio: la
palabra y la información |
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| Autor: Carlos R. Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral. Sancti Spíritus.
Cuba |
| email:
chekijote@yahoo.com |
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PERIODISMO RADIAL----
En la radio cuando se habla, hay que
abrir bien la boca, lo que permite articular todos los fonemas
adecuadamente y tener en cuenta el tono, la altura de la voz . El
timbre es otra cualidad. Hay voces que no deben salir por radio, una
porque son distorsionadas o muy agudas o extremadamente graves que
apenas se entienden. Para hablar hay que entonar, quien no entona no
trasmite estados de ánimos.
Con la palabra se trasmite la imagen y
el oyente ve o no esa imagen de acuerdo a la intensidad como recibió
el mensaje . La fuerza del lenguaje está en su tensión emocional, en
su poder de penetración en la psiquis del perceptor.
Un comunicador, es un experto en el uso
de la palabra, para lograr su utilidad mas completa debe ser un
acucioso lector, los conocimientos generales deben vincularse con
una preparación que pasa por los hábitos de lectura y el poder de
investigar, cuando en una intervención el oyente advierte
inseguridad en el hablante, tartamudeo o como se dice en el argot
radial echar pá lante y echar pá tras inmediatamente el mensaje
pierde atención y se hace poco creíble . Son funestas estas
practicas en la radio.
Saber leer perfectamente. Saber leer no
quiere decir solo que lo haga con seguridad y sin equivocaciones, el
acto de la lectura presupone interpretación del contenido, estar
convencido que entiende lo que dice para de una ves hacer entender a
otros, en dos palabras: Para convencer hay que estar convencido.
En la radio actual, es muy común
escuchar programas a dos voces y en ocasiones hasta tres. No es
contraproducente ésta práctica. Se debe hacer con un buen balance,
combinar voces agudas y graves adecuadamente es lo mas sensato,
cuando una voz de mujer bien timbrada hace de primera, la voz
segunda varonil llena el espacio y se logra una mezcla semejante a
una partitura del pentagrama . El director del programa y por
supuesto quien está al frente de la radioemisora son los
responsables de la adecuada selección de voces.
Un noticiero donde solo se escuchen
voces masculinas carece de brillo, no hay contraste y el oyente
rechaza tantos acordes graves, de manera que hasta las entrevistas
ameritan un exacto equilibrio, no debemos olvidar que la radio es
sonido, pero sonido diverso, que al concatenarse logran armonía y
diversidad en el mensaje que finalmente es decodificado por el
oyente.
No hay dos personas iguales, tampoco
existen dos voces idénticas, si parecidas. Una voz de tono medio,
muy bien timbrada pueden tener una textura similar a otra, pero
jamás llegan a ser análogas ¿ por qué?. La respuesta radica en el
temperamento y el carácter del hablante, porque la intensidad con
que se emite un sonido articulado esta ligado directamente a las
emociones que son capaces de salir desde muy hondo.
Las cualidades vocales del comunicador
van mas allá del timbre. Los profesores de locución en cuba siempre
insisten en la acción ¨ proyectar bien ¨ una voz débil, con colores
pálidos, lo que trasmite es flaqueza e inseguridad. Hay voces que
son sordas y poco flexibles, las que resultan difíciles de trasmitir
toda la gama de sentimientos y emociones que puede y debe llevar un
determinado mensaje . Determinación, energía, firmeza y seguridad en
el habla, trasmite esos atributos al interlocutor.
Ojo con los gritos al micrófono,
tenemos locutores que pelean con los oyentes, son nerviosos, al
hablar atropellan las palabras, gritan, parecen pregoneros, no
matizan al omitir las pausas, no realizan las paradas según los
puntos o las comas y se oye su respiración de mal gusto al aire que
provoca el desespero del escucha. Una locución así desmorona la
palabra, la minimiza y el oyente que si sabe, cambia el dial. En el
acto de la comunicación interpersonal cuando existen estos problemas
el interlocutor deja de oír y prestar atención.
En la radio, como en la vida diaria, se
gesticula, por tanto delante del micrófono hay que mover las manos,
la cabeza el cuerpo, los gestos no salen al aire pero mejoran la
entonación, las palabras salen con mas energía y fluidez. Se
aconseja no hablar con los brazos cruzados, ni con las manos bajo de
la mesa, tampoco cruzar los pies. La naturalidad es la regla de oro
de toda locución.
En nuestras conversaciones con los
profesionales de la palabra en la radio insistimos en la necesidad
de trasmitir alegría, entusiasmo al oyente, porque en medio de un
mundo con tantas crisis y limitaciones materiales la gente clama por
un momento de esparcimiento y de estados de ánimos optimistas y no
derrotistas. La palabra bien empleada, bien dicha es capaz de mover
multitudes y no solo eso, una palabra aclara el camino, rompe con la
espesura de un conflicto y si esa palabra lleva el vestuario de la
ternura no hay mas que hablar se produce entonces el abrazo, el
abrazo de ideas y de identificación de causas , ese abrazo es tan
grande como el de las palmadas en el hombro, porque una mirada de
aceptación de una persona hacia otra no solo se da con los ojos, ese
mirar entra primero por los oídos. Un poeta escribió, amo las
palabras blancas, porque ya conocí a las negras. Por tanto a nuestro
modo de ver, nos parece que entre los grandes objetos sociales del
medio, está invadir el éter de alegrías, para lograrlo, hacen falta
comunicadores contentos, entusiastas y con mucha firmeza.
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