| La revista
informativa |
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| Autor: Carlos Rafael Diéguez Batista |
| Medio: Radio Vitral, Sancti Spíritus.
Cuba. |
| email:
carlosdi@enet.cu |
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PERIODISMO RADIAL----
Cuando
hablamos de radio revista informativa como concepto, encontramos
disensión en los propios especialistas, unos la consideran
noticieros largos, de mayor espacio, con amplitud en el tratamiento
de los géneros, otros la consideran «sacos». Esta última
aseveración, un tanto despectiva, merece su análisis.
¿Por qué un
saco? «Porque le cabe cualquier cosa», dicen muchos.
¡No!., en una
revista informativa no cabe cualquier cosa y tampoco es un
recipiente con capacidad para hojarascas, temas superfluos carentes
de una lógica intencional. Cada minuto radial debe ser igual a
interés del oyente, de lo contrario se bota el tiempo y el esfuerzo
humano se queda ahí sin la concreción de la idea.
LA IDEA
La idea es tan
importante como el propio desarrollo del programa, una revista
informativa tiene un estilo, tonos y formas para elaborar y difundir
el mensaje; es tanta la variedad del escenario receptor que se torna
muy difícil hacer que la idea inicial prevalezca, por tanto, el
director debe ser muy profesional, ha de convertirse en un «lince»
para mantener la idea temática o tema central.
En la idea está
el superobjetivo, lo que se quiere demostrar a través de un guión
técnico. Un libreto de hierro cuya armazón contenga hasta el mínimo
de los aditamentos amordaza al realizador, el día que algún escritor
de revista informativa se proponga confeccionar un guión que
contenga hasta los signos de puntuación, la revista dejará de ser
simplemente un espacio abierto a la creación.
Acertado es
entonces el concepto de Silvio Blanco Hernández, especialista de la
radio cubana cuando apunta: «El guión técnico es el tipo de guión
natural que corresponde a una revista informativa y su director se
responsabiliza con la elaboración previa de este, ello se fundamenta
en varias razones, es un programa en vivo que implica agilidad y
dinamismo, debe asimilar cualquier variante que el director
introduzca en los momentos de la transmisión, se nutre de
informaciones recibidas del exterior y facilita el necesario nivel
de improvisación».
Las revistas
merecen mucha inmediatez y de la improvisación sabia de sus
conductores, aunque siempre deban leer notas de los redactores
asistentes y del propio director del programa.
Una revista
debe brindar toda la información posible sobre hechos acaecidos y
reiterarlos cada cierto tiempo con los locutores de noticias y los
propios presentadores, los que asisten a una auténtica narración de
acontecimientos, por tanto, no cabe el dislate y mucho menos el
disonar.
La curva de
intención propicia los clímax de una revista informativa de manera
que los momentos cumbres deben repetirse, el seguimiento a la
información no es sólo un acto de hoy para mañana.
En el propio
programa debe existir continuidad temática a un hecho, que es igual
a decir seguimiento noticioso, por ello los redactores asistentes
deben escuchar constantemente lo que está en el aire en ese momento
con el objetivo de dar un acabado a los materiales difundidos y
poder reiterar constantemente dichos textos.
Los propios
asistentes ocupan un lugar importante en la concepción del espacio,
es su deber llamar telefónicamente a las fuentes noticiosas en busca
de nuevos elementos que sirvan para arropar totalmente los
contenidos presentados en la emisión, el asistente debe convertirse
en un ayudante de primera línea, de hecho, en la práctica es un
periodista que no solamente redacta lo que otra persona escribe,
sino lo que él es capaz también de buscar.
Un espacio de
este tipo no solo comprende noticias o trabajo de géneros
periodísticos, en su realización se necesitan otros recursos
radiales como los efectos, las cortinas musicales, los sonidos y una
banda de audio que participa en la elaboración de los mensajes al
oyente.
La música y los
sonidos acompañan todo el tiempo a la revista informativa, no hablo
de piezas musicales cantadas, aunque debe existir el jingle; me
refiero a fragmentos de instrumentales que sirvan, en un momento
determinado, para acompañar un texto y reitero, momentos
determinados, porque la palabra sola pronunciada con tonos y ritmos
adecuados es insustituible para hacer llegar imágenes al perceptor.
Los efectos de
audio contribuyen a ver imágenes, transmiten las energías del
entorno, caracterizan el escenario donde ocurre el diálogo o los
hechos en cuestión, hace algún tiempo comentaba con algunos amigos
lo necesario que son los refrescantes del éter, al desarrollar una
especie de separadores entre una secuencia y otra, porque la radio,
al igual que la televisión y el cine, trabaja con planos
audiovisuales y estos jamás deben ser monorritmáticos o
monotemáticos.
El abuso de
cortes musicales, o sea, atiborrar de cortinas melódicas una
revista, aumenta el riesgo de que el oyente cambie de frecuencia,
porque el pollo del arroz con pollo es la información, la
información despojada de textos áridos, baldíos.
Mario Kaplún
escribía sobre música, sonidos y efectos y le asistía la razón. ‘‘La
música no solo expresa estados de ánimo, sino que muchas veces nos
describe un paisaje, nos da el decorado del lugar; el uso adecuado
de efectos, de los recursos radiales, motiva al locutor del
programa, lo estimula y a la vez se establece una necesaria
competencia entre su voz, sus textos y los efectos que se ponen en
el estudio’’.
Para valorar la
profundidad y lo vital que significan los efectos, las cortinas y el
sonido, hagamos un simple experimento durante una o dos horas,
transmitamos solamente dos sin utilizar un solo separador, sin
utilizar un solo efecto sonoro y sin fondear un párrafo, el
resultado es agobiante para el oyente, quien al cabo de unos minutos
apaga el radio receptor.
Sugiero leer y
utilizar como material de cabecera la selección de textos de Raúl
Garcés bajo el título Programas de radio que se encuentra en todas
las bibliotecas de la UPEC en las provincias. ¡Es un valioso
compendio!
Otra arista de
los programas informativos cubanos que afecta su propia identidad es
el exceso de cortes extranjerizantes, más bien de rock, jazz o pop,
es una tendencia de hace dos décadas atrás que aún mutila los
programas de este tipo.
¿Por qué no
utilizamos un corte de mambo, de son, guaracha o cierta música que
se haga en el propio entorno? A una revista informativa es muy
importante llenarla de un perfil de sonoridad, características que
actúen como sello identificativo, esto le confiere algo muy
singular. |