COMUNICACIÓN SOCIAL----
Conversando con uno de los compañeros divulgadores que
vienen a solicitarme el tratamiento de una temática por la radio, me
surge la idea de realizar algunos apuntes sobre la dificultad o no
que tienen las personas de tomar una decisión. De conocer sí, como
dice el título de este trabajo, es fácil o no.
¿Y por qué el tema? Porque en todos los mensajes
Propagandísticos o Publicitarios, hay que tener en cuenta esta
posible dificultad para transmitir formas y contenidos.
Cualquier persona recibe desde el inicio de su vida
enseñanzas de cómo comportarse, de cómo conducirse, de la necesidad
de estudiar y de tener una vasta cultura; pero en ningún momento se
le enseña como tomar decisiones.
En el diario quehacer, cualquiera de nosotros, tiene que
decidir entre dos o más alternativas sobre algo que se nos presenta,
o sea, tiene que decidir como hacer, que hacer, donde hacer, etc.
Algunas de estas decisiones pueden ser relevantes para nuestra vida,
otras su significación es relativa.
Si esa persona es dirigente en un centro, entonces esa toma
de decisiones indica mayor responsabilidad, porque implica
determinar: qué debe hacerse, quién debe hacerlo, cómo hacerlo,
cuándo y dónde hacerlo.
Y usted, amigo lector puede pensar, Juan está equivocado,
yo si tomo decisiones. Bueno si es así FELICIDADES, pero de todas
maneras acompáñeme en la lectura y analice, si ante una situación
crítica, difícil, el decidir le fue o no complicado, le llevo más
tiempo y sí, al menos, se preocupó después de aceptarla o no, si
había hecho lo correcto.
No nos referimos en la toma de decisiones a las diarias:
Horario para hacer determinadas cosas, ropa que debo ponerme (y aún
en ésta, hay indecisiones), que son decisiones primarias. Nos
referimos a tomar decisiones sobre algo que nos saque de lo
habitual. No es casual, que una persona para aceptar un cambio en
cualquier cosa, en algo que rompa su habitualidad, su cotidianeidad,
ofrezca tanta resistencia.
Por supuesto como dice un refrán “de todo hay en la viña
del señor” y hay personas que son más independientes que otras y
llegan a decidir más rápidamente, pero no es lo común. Esto deviene
a que nuestro modelo de vida desde que nacemos, se produce un
dependencia de nuestros padres, la comunicación autoritaria casi
siempre primero en la escuela, y después de adultos, en los trabajos
limita igualmente, el cómo tomar decisiones sobre nuestro quehacer
en el centro de estudios o laboral. Todo lo dan prácticamente hecho.
Esto hace que la persona se acomode, y lo principal no se
busque problema al plantear un cambio. En parte es, porque un cambio
significa riesgo, esfuerzo, inseguridad y aunque no esté muy
conforme, puede asumir el refrán “que más vale pájaro en mano, que
cientos volando”.
Y entonces aceptan que su Entheos se silencie, se amordace,
que no surja para no buscarme un conflicto. Y, ¿quién es Entheos?
Pues es un Dios griego que habita en el interior de cada persona y
gobierna el pensamiento y acciones que realizamos. Es una palabra
griega que significa, entusiasmo, la fuente de la creatividad.
Sócrates la traducía como “locura divina”, el móvil esencial de toda
creación.
Por ello es necesario que a la hora de elaborar Estrategias
de Comunicación y sus mensajes, conozcamos bien a quienes nos vamos
a dirigir, para conocer si vamos a tratar con personas que ante
cualquier problema, aceptan tomar decisiones inteligentes, aunque
vayan contra su habitualidad, o toman resoluciones, si la propuesta
satisface su entusiasmo.
Y cosa curiosa, cuando se adopta una decisión a partir del
entusiasmo de hacer, de lograr algo, casi siempre, para no ser
absoluto, la decisión resulta y se enfrentan los obstáculos, los
retos, con un espíritu positivo, con un “yo si puedo” interior que
le indica su intuición y su Entheos.
Y toda esta complejidad se agudiza cuando estamos en la
vida empresarial y los grandes o pequeños problemas que se presentan
definen a las personas que son más sobresalientes que otras, o
personas que son grises, a la hora de decidir por sus indecisiones.
Este individuo que necesita decidir si se hace o no algo,
tiene que hacerlo a partir de objetivos concretos que quieran
alcanzar, o sea que su decisión pueda alcanzarse con altas
probabilidades, porque son basadas en informaciones y no en deseos o
esperanzas, de que se logren. También tiene que ser individuos que
conozcan bien la organización.
Y para tener información real y objetiva, esa persona tiene
que contar con analistas que digan, a partir de estudios presentes y
futuros, que ese pasado que quiere y debe modificarse, no va a
perjudicar la organización. Pero hay que tener presente que esa
recomendación puede ser positiva o negativa sobre la posible
solución propuesta, porque deviene de análisis, de interpretaciones
hecha por especialistas en la materia que se quiere resolver.
Y la información de que hablamos, materia prima para las
decisiones, tiene que ser refrendadas por una calidad total, única
forma de que puedan reportar beneficios o ausencia de pérdidas ya
que ambas son resultados de éxito. Muy importante es que las futuras
decisiones no se contradigan con datos o experiencias pasadas.
Harry Truman dijo en una oportunidad y cito:”Toda mala
decisión que tomo va seguida de otra mala decisión”. La experiencia
es fundamental en la toma de decisiones dada y que la realidad en
que se toma es altamente compleja por la cantidad de variables que
hay que sopesar.
Hay cinco características importantes en la toma de
decisiones:
1.
Efectos Futuros:
En que medida los compromisos hechos por una decisión afecta el
futuro. Si la decisión tomada influye a largo plazo es de alto
nivel. Si su influencia es a corto plazo, es de nivel inferior.
2.
Reversibilidad:
Indica la velocidad en que una decisión puede revestirse y la
dificultad que implica, el cambio. Según sea difícil o fácil el
revertir un problema, se aplicarán decisiones de nivel alto o bajo,
respectivamente.
3.
Impacto:
Significa cómo una decisión tomada puede afectar otras actividades.
Si la afectación es a varias áreas, la decisión es a nivel alto. Si
afecta a una sola actividad, la decisión tomada es de nivel bajo.
4.
Calidad:
Tiene que ver con las relaciones con los trabajadores, con los
valores éticos, con las consideraciones legales, con los principios
básicos de conducta, imagen de la empresa, etc. Si en la decisión
que tomamos se involucran muchos de estos factores, es de nivel
alto. Si solamente son algunos factores, es una decisión a nivel
bajo.
5.
Periodicidad:
¿Cómo se toman las decisiones de forma excepcional (decisión de alto
nivel) o frecuentemente (decisión de nivel bajo)
Hasta aquí, nos podremos percatar que tomar una decisión
personal o en una empresa es algo bien complejo y es un proceso en
el que se deben seguir los siguientes pasos:
1.
Determinar la necesidad de una decisión: Esta decisión deviene de un
problema o disparidad entre lo que se quiere y las condiciones
reales del momento.
2.
Identificar los criterios de decisión: Ya hemos comprobado que la
decisión es necesaria, entonces, ¿cuáles son los criterios que sean
importantes para tomar esa decisión?
Y aquí vuelve a
ser importante conocer el destinatario. Si queremos influir en
decisión de compra de algo, tenemos que conocer cuáles son criterios
de ese comprador: el precio, el modelo, el color, es nuevo o usado,
la marca, el tamaño, la imagen, está dentro de su presupuesto.
3.
Asignar pesos a los criterios: Ante una lista, se deben ponderar
cada uno y priorizar su importancia en la decisión.
4.
Desarrollar todas las alternativas: Es necesario analizar y conocer
todas las posibilidades de solucionar un problema y listarlas.
5.
Evaluar las alternativas: Evaluar cada una de las alternativas
encontradas críticamente con sus ventajas y desventajas, cuando se
comparan.
6.
Selección de la mejor alternativa (TOMA DE DECISIONES): Es el final
de un proceso que se ha seguido de forma racional. Se asumirá la
alternativa de mejor calificación en la evaluación realizada en el
proceso anterior.
Esa alternativa
debe ser por lo tanto lógica, objetiva, cuando se tome; tiene que
tener una meta clara a alcanzar.
En la toma de
decisiones es imprescindible un proceso creativo, que no es nada
simple, ni lineal. Autores definen cuatro fases que interactúan
entre sí:
1.
La
de exploración inconsciente: Como su nombre lo indica esta fase se
produce fuera de la conciencia, fuera del conocimiento habitual.
Surge en una abstracción del problema.
2.
Intuición: Aquí la persona debe profundizar en el análisis del
problema sobre el que tiene que tomar una decisión e integra todos
lo conceptos e ideas surgidas tanto en la abstracción, como en los
conocimientos que se tienen del problema.
3.
Discernimiento: Esta fase resume el trabajo de las dos anteriores.
Esta fase surge a veces fugazmente y si no se anota, pues se puede
perder. A veces no tienen nada que ver con el problema.
4.
Formulación o Verificación Lógica: Cuál fue la conclusión de la fase
anterior, cual fue el discernimiento a que se llegó. Hay que ponerlo
a prueba o hay que llevar a cabo un experimento. Puede comprobarse
en un pilotaje.
El decisor debe tomar en consideración que su decisión
puede generar problemas al ejecutarla. Esta realidad requiere
entonces que junto con la toma de la decisión se analice igualmente,
cuales son los inconvenientes y oportunidades que pueden surgir,
como vamos a evitarlos y/o aprovecharlas.
Hasta aquí, si la complejidad de tomar una decisión se ha
puesto de manifiesto, entonces Ud. compañero lector, quiero que
analice bien este otro aspecto que si no lo toma en consideración,
la efectividad de la decisión que tome puede ser además,
totalmente fallida.
Los estudiosos señalan como una Barrera muy peligrosa, los
Prejuicios Psicológicos, que manifiesta un decisor en diferentes
formas:
Ø
Falta de objetividad al tomarla: La recogida de información, su
evaluación y la elección de cuál es la información en la que se va a
basar la aplicación de una decisión, no son objetivas.
Ø
Espejismo sobre el control: Se piensa que sin sopesar bien las
consecuencias en la aplicación de una decisión y si ocurren se
tengan controladas, puede existir una influencia efectiva en aceptar
lo propuesto. Siempre si de cambio se trata, un exceso de confianza
en aplicar una decisión, incide negativamente en la evaluación que
se hace previa a la aplicación.
Ø
Los
efectos de perspectiva: Ante la necesidad de tomar una decisión, el
decisor debe tratar por todos los medios de minimizar la carga
subjetiva que puede empañar la percepción objetiva de un problema o
sus posibles aplicaciones. Es importante que el análisis sobrepase
en la evaluación de las consecuencias, la inmediatez y que sea el
futuro el que determine su OK.
Ø
El
tiempo apremia: Es algo que la vida diaria cada vez más exige, que
el tiempo en tomar una decisión sea corto. Pero es importante que se
analice si el tema permite no ser muy exigente en el análisis, si
permite que donde debía consultarse con otros niveles de dirección y
se obvie, no gravite sobre la calidad de la decisión. Todo depende
de la experiencia, del problema de que se trate y de su alcance.
¿Entonces, que necesita tener un decisor para ser efectivo
en sus decisiones?
ü
La Experiencia:
Los conocimientos, la práctica prolongada en una determinada
actividad, siempre constituirán un sello de garantía, de seguridad,
en la toma y aplicación de una decisión. Si dudas es un elemento de
gran peso a la hora de elegir a alguien para un cargo de Dirección.
Pero esta experiencia debe analizar si tiene algo que ver con el
problema que se va a solucionar o por el contrario, el algo
totalmente nuevo y su aplicación puede llevar a un error.
ü
Buen juicio:
Hemos visto que en la toma de decisiones hay que analizar una
cantidad de información, pues esta evaluación hay que hacerla de
forma inteligente. O sea percibir información importante. Saber si
el problema que se nos presenta es nuevo o por el contrario no se ha
encontrado una solución, porque se han manejado mal.
ü
La creatividad:
Significa que el problema y sus consecuencias son percibidas y del
análisis surgen ideas de solución rápida y efectivas.
ü
Habilidades Cuantitativas:
Conoce y aplica métodos o investigaciones, modelos, sin olvidar que
son herramientas que no deben reemplazar al buen juicio en la toma
de decisiones.
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