COMUNICACIÓN SOCIAL----
Cuando un emisor elabora un mensaje con vistas a lograr un
proceso de comunicación, hay que analizar que se pueden emplear dos
modos diferentes para lograr generar sentido. La semiótica y la
sociología.
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Estructuras y mecanismos internos del texto-mensaje-programa, que
invitan a hacer ciertas lecturas y bloquear otras (puede entenderse
mediante la semiótica.
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Los
orígenes culturales del lector/perceptor/ espectador (pueden
entenderse por la sociología.)
La interacción de estas dos estructuras restrictivas
definirá los parámetros del sentido del texto. Si aceptamos lo hasta
aquí expresado, entonces debemos también analizar que es falso que
un texto puede ser interpretado de diferentes maneras (según el
individuo) o que los textos determinan completamente el sentido.
Debe quedar bien claro para cualquier emisor, que los MCM
no producen automáticamente un efectos sobre el perceptor del
mensaje. Sino que el perceptor imprime sentido al sentido del mundo
que nos ofrecen los medios. El perceptor realiza un proceso activo
de decodificar e interpretar el mensaje que le ofrece el Medio al
que esta expuesto y no es un proceso pasivo de “recepción” o de
“consumo” de mensajes.
Cuando Ud. está viendo u oyendo diferentes imágenes
visuales y sonidos, está trabajando activamente en interpretar lo
que ve y oye, nunca es un proceso de recepción pasiva o de consumo
de mensajes. Se aplican códigos básicos que se han aprendido para
interpretar un Medio y lo aplica inconscientemente.
Son reglas que dan sentido al hecho de que una persona esté
vestida de un modo particular, hable con acento particular, se
siente en un tipo particular de silla, adopte cierta postura, etc.
Son signos que dan información sobre la persona que estamos viendo
u oyendo y sobre su condición.
Es importante que el emisor entienda que aunque se puede
oír y ver, un medio en familia, ese no significa que a todos les
interesa lo que están viendo u oyendo. A uno le interesa y a otro de
la familia, le aburre o no le interesa. Una persona puede responder
a una propaganda directa en forma positiva y otra, la encuentra
mala, sin interés o la crítica.
¿Quién no ha tenido la experiencia de ver u escuchar algo
por un medio, estar en familia y ese algo, provocar una discusión?
¿Qué sucedió? Sencillamente que los mensajes que recibimos de los
MCM, no nos encuentran aislados, porque en el momento de recibirlos,
se encuentran con otros discursos, otro conjunto de representaciones
que devienen de nuestro quehacer diario.
De ese encuentro con otros mensajes recibidos de
instituciones, personas conocidas, fuentes de información
confiables, se producen comparaciones que son inconcientes, pero que
de esos análisis comparativos, se responde a los mensajes según sean
coincidentes o no.
O sea en nuestro entorno diario circulan diferentes
discursos, diferentes sistemas de mensajes y nosotros estamos entre
ellos, por eso un comunicador (Pecheux) llamó a esa situación “interdiscurso”.
Alguno de esos mensajes se apoyan entre sí y otros se contradicen.
Con algunos nos relacionamos positivamente, y con otros
negativamente.
Por ello, el creador de un mensaje tiene que tener siempre
presente que nuestro destinatario meta cuando nos decodifica e
interpreta lo que tratamos de decirle, en esa decodificación,
siempre participan otros mensajes de otros emisores, aunque no
tengamos conciencia explícita de ello.
O sea, el proceso de comunicación con los MCM, no es un
hecho aislado. Cuando encendemos el televisor o la radio, cuando el
medio es escrito y recibimos sus mensajes, coinciden con otras vías
de comunicación en que se ha participado.
Tomemos en consideración que en los procesos de
comunicación por los MCM, hay que considerar al menos tres
elementos:
§
La producción de los mensajes mediáticos (PRODUCCIÓN)
§
El estudio de lo productos de programas, que transmiten signos que
tienen un mensaje (PROGRAMA).
§
El proceso de decodificación o interpretación de esos signos por
los perceptores comprometidos (AUDIENCIA).
Nos interesa en este trabajo, la forma en que esa
AUDIENCIA, de diferentes orígenes culturales y sociales decodifican
un mismo programa, de formas diferentes. Por esto no se entienda,
que se pueden analizar aisladamente los elementos de ese proceso. Al
inicio del estudio de la Teoría de la Comunicación, se pensaba que
estudiando bien el mensaje o la audiencia, era suficiente. Era el
modelo “Hipodérmico” causa-efecto.
Estudios posteriores dieron como resultado que esa relación
medio-audiencia era compleja y mediata y no simple y directa. Sus
“efectos” se podían medir, si se tomaban en consideración otros
factores que intervenían entre el medio y un miembro de la
audiencia. O sea: “No es lo que hacen los Medios con la gente” sino
Lo que hace la gente con los Medios”.
Un perceptor recibe un mensaje de un Medio cualquiera,
porque lo ha seleccionado, lo ha querido ver, oír o leer y lo
interpreta pasando por alto o reinterpretando los contenidos que le
son hostiles. O sea que los MCM no tienen un poder de persuasión
autónomo y otras capacidades antisociales, sino que tienen un papel
más limitado. No cambian, sino coadyuvan.
Y esto es importante que se comprendan por todos aquellos
emisores que piensan que pueden sustituir su Comunicación
Organizacional por la de los Medios de Comunicación Masiva y que sí
un mensaje falla, es porque la frecuencia, el horario o la forma de
decir, no fue la mejor. Diferentes especialistas definen que los
Medios producen efectos cuando “definen temas”, “instalan agendas
de problemas sociales” y “proporcionan los términos con que esos
problemas pueden ser pensados.
Pensemos antes de continuar en como puede interpretar el
siguiente mensaje dado por un noticiero de una transnacional,
diferentes perceptores: “se produce una nueva escalada en el precio
del barril de petróleo”.
¿Qué respuesta tendrá el productor y cuál el consumidor?
Las diferentes respuestas a un mensaje se producen por los
diferentes orígenes sociales, los marcos conceptuales que tenemos en
relación con los medios, de que forma nos llegan diferentes
instrumentos culturales.
¿Cómo analizar los
mensajes?
Los primero que tenemos que tener en cuenta, es desechar la
idea de que un programa pueda ofrecer solamente entretenimiento y
que no transmite un mensaje para la sociedad en que se emite. Los
sociólogos Mattelart y Dorfmann, en su libro “Para leer al Pato
Donald” como los “comics” de este personaje de Disney, transmite a
una población infantil, que aparentemente trata de entretener
sanamente, supuestos ideológicos sobre la individualidad, libertad,
“modo de hacerse rico”, la sexualidad y sobre todo, como distorsiona
la célula básica de la sociedad, cuando Donald, jamás se casa, con
mimi. Los sobrinos los atiende hasta que se cansa y los devuelve a
su casa.
No necesita,
formar una familia y responsabilidad con hijos que pueden molestar.
Cualquier programa transmitido por un MCM, comunican algo
más que su contenido explícito (manifiesto); contienen también
mensajes latentes por implicación, suposición o connotación.
Para entender que recibe un perceptor por comunicación
implícita o latente, debemos salir de la simple observación sencilla
que nos da el sentido común. ¿Cómo? Haciendo una serie de preguntas.
(¿Qué dice este programa? ¿Qué se da por supuesto? ¿Qué no
es necesario decir?) a este programa.
Si aceptamos estas preguntas, entonces podremos darnos
cuenta, que el programa contiene “mensajes invisibles” y preguntas
que no pueden formularse dentro de este. Y este análisis no lleva a
observar que en un programa no simplemente contiene lo que presenta,
sino que hay una relación entre lo que presenta y está ausente en la
exposición explícita. Entonces, para entender y comprender la
significación del tema que trate el programa, se requiere entender
ambas partes, lo que está presente y lo que está ausente.
Volichinov, (1973) apunta que un mensaje es
inevitablemente polisémico, es decir que puede producir más de una
interpretación y nunca puede reducirse a un sentido “real” o
“último”. O sea que diferentes personas pueden dar usos o
interpretaciones diferentes de cualquier mensaje.
Pero también un emisor necesita que el mensaje que elabora,
tenga “claridad” y “eficacia” y no puede dejar que quede abierto a
cualquier interpretación y se ven obligados a introducir una
“dirección” o ciertas “clausuras” en la estructura del mensaje para
que pueda interpretarse como la “lectura preferencial o dominante”.
¿Qué son las clausuras interiores de un programa? Por
ejemplo, el título de un trabajo, la leyenda al pie de una
fotografía, el comentario de un informe filmado nos dicen cómo
interpretar el significado de las imágenes que vemos. También la
posición jerárquica de los locutores dentro del programa y el modo
en que estos enmarcan las declaraciones de las personas
entrevistadas. No obstante no podemos asegurar que estas estrategias
de clausura sean eficaces.
Pero para analizar un programa no basta solamente con
examinar el contenido de lo que se dice. Sino también tener en
cuenta los supuestos que subyacen en ese contenido. Por ejemplo los
supuestos referidos a la audiencia, hay que hacerlos visibles si se
pretende entender los mensajes implícitos, además de los
explícitos.
Codificación y
decodificación del mensaje:
Para adentrarnos en este tema vemos las siguientes
premisas:
a)
que
un mismo suceso se puede codificar de más de una manera.
b)
el
mensaje siempre contiene más de una lectura potencial. Son
polisémicos.
c)
los
mensajes codificados de un modo siempre pueden leerse de modo
diferente. Comprender el mensaje es una práctica problemática,
aunque sea transparente y natural.
Recordemos que siempre hay una posibilidad de una
separación entre los códigos de los mensajes emitidos y los
recibidos por los MCM. El sentido que le da un perceptor a un
determinado texto, lo construye según los discursos (conocimientos,
prejuicios, resistencias) que aporte al texto.
Que un determinado mensaje sea decodificado en su sentido
preferencial o dominante, dependerá entonces de cómo cada perceptor
comparta los códigos en que viene el mensaje. O sea todo converge
en que el emisor tiene que conocer bien al destinatario al cual se
va a dirigir.
La audiencia
Hay emisores que cometen el error de concebir a la
audiencia como una masa indiferenciada de individuos.
No analizan que cada perceptor responde a subcultura y a
subgrupos, que si bien no determinan automáticamente su marco
conceptual y cultural, si esos contextos sociales aportan recursos y
establecen límites dentro de los cuales opera el perceptor.
Debe entonces tener en cuenta que estas diferencias en
formaciones y estructuras subculturales que tiene la audiencia,
produce que cada clase y grupo comparten diferentes códigos y
competencias culturales y por lo tanto las decodificaciones que
producen son diferentes.
El comunicólogo Parkin define que en las sociedades
occidentales se pueden distinguir tres sistemas principales de
sentido según devienen de una fuente social diferente y promueve una
interpretación moral diferente de la desigualdad de clases:
Entonces el perceptor puede decodificar en tres posiciones
un mensaje: Compartiendo por entero (código dominante). Aceptando en
parte el mensaje (código negociado). Desechando por completo el
código según el cual se codificó un determinado mensaje (código de
oposición).
La decodificación de un mensaje no deviene de factores
sociales como edad, raza, sexo, clase, salvo que sean enunciados en
ellos.
Finalmente, como se podrá analizar, es muy complejo el
sentido de un texto a la percepción de una audiencia determinada y
es por eso que respuestas positivas o negativas a algunas preguntas,
pueden definir al emisor, si el mensaje que va a transmitir tendrá o
no una buena decodificación:
¿la audiencia a que transmitimos, emplean las mismas
palabras y del mismo modo en que lo hace el emisor?
¿la audiencia a que transmitimos, dan a los temas tratados
el mismo orden de prioridad al emisor?
¿la audiencia a que transmitimos, se identifica con la
imagen de si misma que se le presenta en el mensaje y/o que adopta
sobre el tema que se le trata?
¿Ud. emisor, logra asegurar su identificación con la
audiencia a que transmite?
¿Su audiencia acepta lo que el emisor propone como puntos
apropiados de identificación para ella?
¿Qué parte de la audiencia y hasta dónde se sienten
identificados con el “nosotros” supuesto por el conductor/
entrevistador, para diferentes grados de distancia entre los sucesos
presentados y las situaciones y los intereses inmediatos del
espectador?
¿Hasta dónde la audiencia se identifica con un
entrevistador, con un conductor, y piensan que ellos le
preguntarían, lo mismo al personaje de la vida pública?
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