La pregunta que se impone es: ¿Para qué necesitamos un arquitecto de información en nuestra
redacción?
Primero que todo, la Arquitectura de la Información es la disciplina y arte encargada del estudio,
análisis, organización, disposición y estructuración de la información en espacios de información, y
de la selección y presentación de los datos en los sistemas de información interactivos y no
interactivos. Y su principal objetivo es facilitar al máximo los procesos de comprensión y asimilación
de la información, así como las tareas que ejecutan los usuarios en un espacio de información
definido.
En el caso específico de la Web, es muy necesario el arquitecto de información para el diseño
estructural en entornos de información compartida, para organizar y rotular contenidos para su
satisfactoria gestión en las búsquedas en Internet por parte de los públicos, en fin… para aplicar los
principios del diseño y la arquitectura en el entorno digital.
La arquitectura de la información es un proceso iterativo, transversal, que se da a lo largo de todo
el diseño del sitio y en cada una de sus fases, para asegurarse de que los objetivos de su
producción y del desarrollo de la interfaz se cumplen de manera efectiva.
Con el fin de que la asimilación de contenidos por parte del usuario sea eficiente y efectiva, y para
que el sitio sea accesible y usable (accesibilidad y usabilidad), la Arquitectura de la Información
como proceso en general, se encarga, durante el desarrollo de definir:
• El objeto, propósito y fines del sistema de información o sitio
• La definición del público objetivo y los estudios de la audiencia.
• La realización de análisis competitivos.
• El diseño de la interacción.
• El diseño de la navegación, esquemas de organización y facetación de los contenidos
• El etiquetado o rotulado de los contenidos para acceder a la información.
• La planificación, gestión y desarrollo de contenidos.
• La facilidad de búsqueda y el diseño de la interfaz de búsqueda.
• La usabilidad.
• La accesibilidad
• El feedback del resultado y los procesos de reingeniería del sitio.
De esta forma las acciones de buscabilidad, encontrabilidad y recuperabilidad de los contenidos se
realizan en un contexto óptimo en ambos aspectos del sistema de información (interfaz y usuario),
interactúan iniciándose un proceso de comunicación que los enriquece mutuamente. Por un lado la
interfaz cumple con su objetivo y puede ser mejorada, y por otro, el usuario encuentra lo que
busca, lo asimila con facilidad y lo utiliza.
Por lo tanto, nuestras redacciones necesitan de este tipo de profesionales para unificar criterios y
definir objetivos, determinar contenidos y funcionalidades, definir la navegación y el sistema de
organización, y precisas el tono, el estilo y el lenguaje del sitio.
Es lo que se suele llamar un mediador entre las necesidades del medio (su política informativa) y
las del usuario del sitio Web. Es la suma de la Política Editorial del medio + Cultura organizacional +
Usuario + Escenarios de uso.
De acuerdo a los objetivos del medio de comunicación, ¿qué contenidos y funcionalidades son las
más adecuadas? Esa es otra de las preguntas que llega durante el trabajo de un arquitecto de
información. La respuesta la consigue con la aplicación de evaluación heurística, benchmarking,
focus group y categorización de contenidos.
Es bueno aclarar que no se puede entender con lo anterior que los arquitectos de información
diseñan sitios Web en el sentido literal de la palabra. Más bien, definen - contextualizan - organizan
y simplifican el sitio Web.
El Arquitecto de Información traza un sistema de navegación que puede ser jerárquico o abierto
(de navegación global), con navegación local (para sitios Web complejos). Lo que se proponga serán
las rutas de contenido y la ubicación de cada ítem en ese entramado llamado sitio Web.
Definitivamente, la Arquitectura de la Información es una profesión que surge en 1996 a raíz de la
evolución y transformación de la World Wide Web en un canal y medio de comunicación. Su
aparición en un contexto social, cultural, económico y político está fuertemente condicionada por las
Nuevas Tecnologías de la Información, tecnologías que han modificado bruscamente y a todos los
niveles las formas de comunicación entre los seres humanos, así como la manera en que perciben y
asimilan información.
Estos avances en telecomunicaciones, ciencia, y tecnología en general han producido una cantidad
ingente de conocimiento, de nuevos conceptos, ideas, métodos, procesos, visiones, problemas y
soluciones sobre las que interviene la Arquitectura de la Información que, en concreto busca:
• Procesar y dosificar la enorme cantidad de información que se ha producido a causa de los
descubrimientos, nuevas investigaciones en todos y nuevos campos, a causa de la revolución de
Internet y ponerla de una manera clara, relevante y significativa a disposición del usuario común, se
trata, entre otras cosas, de hacer comprensible lo abstracto de alguna forma.
• Desarrollar y verificar procesos de producción o diseño de información con el fin de que el
usuario pueda recuperar la información de un determinado espacio de manera clara, precisa y sin
ambigüedades, en cualquier plataforma o soporte; en especial hablamos de soportes multimedia e
interactivos.
• Organizar, estructurar, sistematizar, rotular, distribuir, diseñar estructuralmente sistemas de
información (Baeza, Rivera, Velasco, 2003) con el fin de que el usuario pueda hacer de su
experiencia de recuperación algo simple, agradable, eficaz y productivo.
Ser arquitecto de la información implica conocer una variedad de disciplinas, tales como: diseño,
comunicación y la bibliotecología entre otras.
En Cuba existe la disciplina universitaria de Información Científica y Bibliotecología, personal que
sale muy bien preparado de las universidades para asumir este tipo de trabajos. Y la realidad es que
no los utilizamos en nuestras redacciones. Esos graduados son los que dominan los temas de
descripción (metadatos), vocabularios controlados, recuperación de información, sistemas de
clasificación y catalogación, informetría, visualización de información, documento electrónico,
estudios de las necesidades de información de los usuarios,...
No olvidemos jamás que gracias a la Arquitectura de la Información existen grandes modelos en la
Web como los buscadores, donde se oculta el trabajo de verdaderos estrategas profesionales
capaces de comprender y adelantarse a los movimientos del usuario, a sus caprichos y errores.
Un arquitecto de la información es, ante todo, una persona que nos resolverá muchos y grandes
problemas.
El arquitecto de información en nuestras redacciones
Adonis Subit Lamí (asubit@gmail.com)
Prof. Instituto Internacional de Periodismo. La Habana, Cuba