Periodismo económico
Introducción
Cuando en 1986 el académico e investigador español Manuel Martín Serrano exponía en La
producción social de comunicación su teoría de que los Medios de Comunicación Masiva (MCM) son
aparatos mediadores de la sociedad, estaba entregando a nuestros tiempos un referente esencial
para valorar el justo papel de estas entidades que, articulando procesos referenciales y cognitivos,
intervienen activamente en la representación de la realidad.
Esta reflexión ha permitido apreciar cómo, al igual que otras instituciones que "administran la
producción y la oferta de información" (Martín Serrano, 1986:46) como la escuela, la iglesia, la
familia, entre otras, los medios son capaces de reproducir códigos culturales e ideológicos, actuando
en la legitimación de un orden social dentro de un contexto determinado.
Precisamente, al reconocerlos como órganos de amplio impacto cultural y moral, en Cuba se les ha
integrado a estrategias fundamentales para elevar la cultura económica de la población, con el fin
de crear en los sujetos actitudes conscientes ante la producción, distribución y consumo de bienes,
así como para hacer avanzar a la sociedad en términos de motivación, implicación y compromiso
con los objetivos de desarrollo socio-económico del país.
Dentro de este sistema de ampliación de conocimientos, a la prensa cubana —entre otras
funciones— le correspondería desarrollar la temática mediante un trabajo informativo y de diálogo
constante con el público. Sin embargo, es previsible que a corto plazo no pueda ejercer plenamente
esos roles. Tal afirmación se sustenta en la existencia de dos situaciones: el difícil acceso de los
periodistas a la información económica oficial y la insuficiente eficacia de los productos
comunicativos de los medios, problemas analizados en reiteradas ocasiones por el gremio y el
Partido Comunista de Cuba (PCC).
Acerca del empleo de la información en un tipo de sociedad como la nuestra, los intereses de las
instituciones políticas, económicas y de los medios de prensa deberían estar dirigidos hacia un
mismo fin: la visibilidad pública de un desempeño socioeconómico puesto en función de lograr el
sistema más justo y equitativo que pretende construirse en el mundo, es decir, el socialismo. Este
propósito no se cumple hoy plenamente en la práctica comunicativa, justificándose en las difíciles
situaciones del contexto nacional.
Durante 50 años, Cuba ha estado afectada por las limitaciones que impone su condición de país
subdesarrollado, por las ineficacias internas en la ejecución de las políticas económicas —proceso
en el cual se han practicado diferentes estrategias en el sistema de dirección y planificación—, y por
la creciente hostilidad del bloqueo norteamericano.
En particular, la situación de nación bloqueada y asediada repercute en la práctica económica y
sobre la psicología social de los habitantes de la Isla. Como es lógico, las condiciones especiales de
la nación originan una manera muy específica de implementar la comunicación hacia los medios,
originan restricciones en el funcionamiento interno de la prensa y determinadas conductas en los
productores de los mensajes.
Con la mirada hacia los últimos, vemos que el criterio de ser discretos para no ofrecer trigo al
cerco económico y financiero norteamericano, origina muchas veces el dilema de cuál dato o noticia
puede tener un carácter público, sin causar daños a los negocios, importaciones o financiamientos
concedidos a las empresas cubanas; asimismo suele invalidar las valoraciones críticas sobre algunas
prácticas y políticas económicas del país, bajo el concepto de que el trabajo informativo y el
ejercicio de la opinión deben resaltar los avances y no los tropiezos.
Por todo ello, es importante detenerse en las características de los profesionales que aquí se
dedican a la especialidad económica, y cuáles son los componentes de la cultura profesional que
pueden mejorar su desempeño.
Búsqueda de referentes teóricos
Para realizar un acercamiento investigativo a la especialidad del periodismo económico, existe la
dificultad de que la bibliografía foránea sobre el tema es de muy difícil acceso, y en adición, los
textos de los cuales se tienen referencias están ubicados en las particularidades contextuales de la
prensa española y norteamericana, como por ejemplo los libros de Díezhandino y Coca (1997) y
Kelleghan (1998), o los artículos de Arrese (2004 y 2010). Estas bibliografías se hallan distanciadas
de la práctica periodística concebida en Cuba, donde tanto la propiedad de los MCM como su misión
comunicativa tienen un carácter social, y el sostén económico no depende de un resultado
comercial.
En la Isla, autores como Vera y Constantín (2007), Marrero (2003, 2003a y 2006), Lesmes (2001)
y García Luis (2001) han recopilado la historia de nuestro periodismo, haciendo énfasis en sus
principios revolucionarios y éticos; de igual modo se han publicado otras obras de autoría nacional,
como las de Benítez (1983 y 2006), Tellería (1986), García L. (2002), Sexto (2005), Calzadilla
(2005), Rodríguez Betancourt (2005), y Cardosa (2008), dirigidas al aprendizaje de los géneros, la
técnica y el estilo de la profesión. Sin embargo, no se cuenta aún con textos propios que expliquen
de manera teórica los fenómenos dentro de la especialidad que nos ocupa.
¿Dónde hallar entonces algunos asideros conceptuales que resulten válidos al caso? En la Teoría
de la Comunicación, los cuerpos teóricos construidos desde la perspectiva de autores como Manuel
Martín Serrano (1977 y 1986), Jesús Martín-Barbero (1987) y John B. Thompson (1993), tienen el
mérito de observar a los procesos comunicativos de manera holística, como fenómenos vinculados a
la cultura, la ideología, la política y la construcción social de la realidad. A su vez están los trabajos
de Guillermo Orozco (1991 y 2000) situados en el receptor, y de Enrique Sánchez Ruíz (1991), con
énfasis en el emisor. Parte de estas teorías son aplicables a la producción periodística en el caso
cubano.
Otros estudios han visto al periodismo como un objeto más específico. Los trabajos de Pamela
Shoemaker y Stephen Reese (1994), así como de Miguel Rodrigo Alsina (2005), están ubicados en
los procedimientos organizativos de las redacciones, las prácticas informativas rutinarias, las
características sociológicas de los emisores y la cultura profesional de los periodistas, entre otros
aspectos que median la producción de los mensajes.
Reconocimiento de algunas mediaciones
La especificidad tecnológica de cada medio es considerada como un factor diferenciador de los
contenidos económicos. Al ser presentados los mensajes con diversas modalidades de expresión
—texto, imágenes y sonidos—, se supone que las maneras comunicativas inherentes a las
particularidades mediáticas logren distintos efectos en los receptores.
Pero hasta el presente no se ha estudiado este asunto en Cuba; aunque vale estimar que en la
prensa escrita existen condiciones más favorables para el tratamiento de la temática económica ,
sin embargo se pueden considerar tres elementos constriñentes para la eficaz comunicación de este
contenido lo mismo en la radio, la TV o los medios impresos.
En primer lugar, como la información económica no fluye suficientemente, los medios de prensa
quedan muchas veces impedidos de reflejarla en su real complejidad. Otra situación es que la
población cubana posee niveles educacionales altos, pero no cuenta con una formación económica
que le permita vincular el estado de la economía internacional y nacional con sus intereses
particulares y sociales.
Y como tercer aspecto, se da la paradoja de que en buena parte de los productores de mensajes,
existe un déficit cognitivo acerca de la economía y la cultura profesional no se haya enriquecida con
el empleo de variadas técnicas para la búsqueda de la información, ni con el dominio de los géneros
interpretativos, de opinión e investigativo, que posibilitarían una estrategia de comunicabilidad más
efectiva para el contenido económico.
Adentrándonos en las redacciones
La formación de la cultura profesional de los periodistas se concibe como el aprendizaje cotidiano
de prácticas en las redacciones, donde se mezclan códigos, estereotipos, representaciones de roles
en la concepción de la noticia, y se ejercita el manejo de los distintos sistemas organizativos de los
medios.
Así la vieron Shoemaker y Reese cuando hablaron de las "orientaciones profesionales moldeadas
fundamentalmente en el trabajo (o por la educación) a través de un proceso de socialización"
(1994: 87); y del mismo modo reflexionó Cecilia Cervantes (1995) cuando aplicando a la práctica
periodística el concepto de habitus, de Pierre Bourdieu, valoró que en ella se articulan
interiorizaciones o apropiaciones culturales relacionadas con los principios universales del
periodismo, pero también con una cultura ocupacional compartida de valores, creencias, actitudes
individuales y otros elementos fundados tanto en la preparación académica como en ese lugar
dinámico que es la redacción de prensa.
En cualquier vertiente especializada del periodismo, la cultura profesional requiere de una elevada
instrucción, pues el redactor debe convertirse en un experto "con capacidad para seleccionar,
valorar y comunicar con rapidez el contingente de informaciones generadas en las diferentes áreas
de conocimiento de la realidad social" (Fontcuberta, 1993: 123); y a la par, precisa dominar
técnicas y géneros periodísticos que contribuyan a que sus productos comunicativos susciten la
atención de los receptores (Estefanía, 2006).
Pero los periodistas dedicados a la información sobre la economía se llevan la cima de los
desafíos, al tener los relatos de este tipo un contenido temáticamente acotado, con fuentes,
autores, canales y lenguaje propios que trabajan sobre un área delimitada de la realidad y sobre un
público muy específico. En dichos mensajes han de confluir los cinco sentidos del periodista ,
apuntados por Kapuscinski (2004), pero también las tres C, recomendadas por Kelleghan (1998):
ser claros, concisos y completos.
Por lo tanto, la preparación y el estudio sistemático se tornan arduos para el periodista
económico, cuyo habitus está obligado a actuar como un "gran esquema ordenador" (García
Canclini, 1984: 17) de prioridades, relacionando la percepción del entorno con la exigencia de una
acción responsable.
El habitus del reportero económico, además, ha de establecer un sistema de estrategias
(Bourdieu, 1990) para conseguir informaciones entre fuentes poco accesibles, y para lograr la
estrecha colaboración de expertos que ayuden en la explicación de los fenómenos, acontecimientos
y categorías económicas.
Y aún logradas las anteriores exigencias en el ejercicio especializado, un redactor tan sui generis
también debe saber franquear los esquemas organizativo-normativos y las rutinas productivas,
tanto de su MCM como las que él mismo ha llegado ha formarse bajo esquemas repetitivos.
Importancia de reconocer y actuar
Los trabajos sobre la construcción de la noticia (Martini, 2000) o newsmaking, señalan la manera
en que los elementos organizativo-normativos del órgano de prensa, incluida la ideología que el
medio respalda, así como los aspectos individuales de los periodistas —rutinas, cultura
profesional—, determinan la calidad resultante de los productos comunicativos.
El concepto de rutina productiva es aquí medular para el análisis. Consiste en la acción cotidiana
para la búsqueda y procesamiento de información, bajo los criterios de noticiabilidad y control del
medio, y donde queda a prueba la eficiencia profesional para elaborar con agilidad el producto
periodístico en un tiempo establecido. Consta de tres fases: recogida de datos, selección, y
presentación de los trabajos (Wolf, 2002).
Acerca de la recogida y selección de noticias, en Cuba es útil detenerse en las relaciones que
establece el reportero económico con las fuentes informativas. Por norma, resulta recurrente que
este profesional busque datos altamente institucionalizados, para dar credibilidad a los mensajes.
La utilización de una fuente de información prominente, es hasta cierto punto lógica, pues las
declaraciones oficiales resultan confiables, por su autoridad y su bagaje informativo. Pero al existir
dificultades para acceder a ellas, algunos reporteros se desmotivan, caen la autocensura y en la
poca profundización de los hechos.
La institución de prensa tiene la responsabilidad de incrementar su gestión con aquellas
estructuras que cierran el acceso a los periodistas, privando de la información a los medios y sus
públicos. A la par, debe crear una plataforma de superación para que su personal periodístico se
arme de mecanismos y "herramientas" que potencien el trabajo y su calidad.
Los reporteros, por su parte, deben fomentar ellos mismos su superación. Estudiar los conceptos
comunicativos más actuales, elevar conocimientos acerca las ciencias económicas, aprender
métodos investigativos que les propicien una mayor gama de fuentes. Nada les impide ampliar las
vías de obtención de datos y enfoques en diversos espacios sociales y económicos: acudir a las
fuentes documentales que existen sobre esta materia (informes oficiales de la Oficina Nacional de
Estadísticas, trabajos realizados por el Centro de Estudio de la Economía Cubana, Centro de
Investigación sobre la Economía Mundial, Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, entre
otros), utilizar las opiniones de expertos, explorar los escenarios laborales y sociales, y aprender a
sacar mayor provecho a los datos públicos, incluidos aquellos que tenemos a la mano, en nuestra
propia prensa.
Bibliografía
1.
Arrese, Á. (2004). ¿Qué se espera del Periodismo Económico? [Versión Electrónica]. Revista
Istmo, Mayo-junio. No. 272. Consultado 23/7/2008, en www.istmoenlinea.com.mx
2.
Arrese, Á. (2010). Los siete desafíos del periodismo económico [Versión Electrónica]. Sala de
prensa 126 Vol. 6. Consultado 20/3/2010, en
http://periodistasdeeconomia.blogspot.com/2010/04/los-siete-desafios-del-periodismo.html
3.
Benítez, J. A. (1983). Técnica periodística. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
4.
Benítez, J. A. (2006). La noticia integra. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
5.
Bourdieu, P. (1990). Sociología y cultura. México: Editorial Grijalbo
6.
Cabrera Elejalde, O. R. (2006). La Superación profesional para la apropiación de la cultura
económica de los docentes de la Facultad de Profesores para la Enseñanza Media Superior. Tesis para
optar por el grado científico de Doctora en Ciencias Pedagógicas, Facultad de Formación de
Profesores para la Enseñanza Media Superior. Instituto Superior Pedagógico "Enrique José Varona",
Universidad de La Habana.
7.
Calzadilla, I. (2005). La Nota. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
8.
Cardosa Arias, S. (2008). Técnica periodística. El reportaje y el reportero. La Habana: Editoriales
Pablo de la Torriente y Félix Varela.
9.
Cervantes Barba, C. (1995). ¿De qué se constituye el habitus en la práctica periodística?
Comunicación y Sociedad, mayo-agosto, pp. 97 -125.
10. Díezhandino, M. P. y. C. C. (1997). Información económica. Teoría y práctica. Barcelona:
Editorial Cims.
11. Estefanía, J. (2006). Periodismo económico y periodismo social, dos caras de la misma
especialidad. Ponencia presentada al Taller sobre los orígenes, las tendencias y las perspectivas del
periodismo económico, Cartagena de Indias, 4 al 7 de julio.
12. Fontcubierta, M. d. (1993). La noticia. Barcelona: Editorial Paidós.
13. Gámez, N. (2005). La mediación como objeto de estudio de la comunicación: crítica y
perspectivas. Tesis en opción al grado de Máster en Ciencias de la Comunicación. Facultad de
Comunicación. Universidad de La Habana.
14. García Canclini, N. (1984). Introducción a la sociología de la cultura de Pierre Bourdieu. En P.
Bourdieu (Ed) Sociología y Cultura (pp. 9-51). México: Editorial Grijalbo.
15. García Luis, J. (2002). Géneros de opinión (3ra ed.). La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
16. García Luis, J. comp. (2001). Ética y deontología. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
17. Kapuscinski, R. (2004). Los cinco sentidos del periodista. Bogotá: Fundación Proa.
18. Kelleghan, K. (1998). Periodismo económico. México D.F.: Editorial Trillas
19. Lesmes, M. (2001). La prensa y su función social. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
20. Marrero, J. (2003). Dígase la palabra moral. Rescate de un periodismo digno y veraz. La
Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
21. Marrero, J. (2003a.). Dos siglos de periodismo en Cuba. Momentos, hechos y rostros. La
Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
22. Marrero, J. (2006). Congresos de periodistas cubanos. La Habana: Editorial Pablo de la
Torriente.
23. Martín Serrano, M. (1977). La mediación social. Madrid: Akal Editor.
24. Martín Serrano, M. (1986). La producción social de comunicación. Madrid: Editorial Alianza.
25. Martín-Barbero, J. (1987). De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía.
Barcelona: Editorial Gustavo Gilí, S.A.
26. Martínez Albertos, J. L. (1984). Curso general de redacción periodística. Barcelona: Editorial
Mitre.
27. Martini, S. (2000). Periodismo, noticia y noticiabilidad [Versión Electrónica], Capítulos I, IV y V.
Consultado 21/3/2010, en http//w.w.w.nombrefalso.com.ar/apunte.php?id=26
28. Orozco Gómez, G. (1991). La audiencia frente a la pantalla. Una exploración del proceso de
recepción televisiva. Diálogos de la Comunicación., No. 30, pp. 55-63
29. Orozco Gómez, G. (2000). La investigación en comunicación desde la perspectiva cualitativa.
Guadalajara, México: Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario
30. Rodrigo Alsina, M. (2005). La construcción de la noticia. Barcelona: Editorial Paidós
31. Rodríguez Betancourt, M. (2005). Tendencias del periodismo contemporáneo. Selección de
lecturas. La Habana: Editorial Pablo de la Torriente.
32. Sánchez Ruíz, E. (1991). Apuntes sobre una metodología histórico-estructural (Con énfasis en el
análisis de medios de difusión). Revista Comunicación y Sociedad No.10-11, pp. 11-50.
33. Sexto, L. (2005). Cuestión de estilo. Notas de clase sobre composición periodística. La Habana:
Editorial Pablo de la Torriente.
34. Shoemaker, P. y. S. D. R. (1994). La mediatización del mensaje. Teorías de las influencias en el
contenido de los medios de comunicación. México: Editorial Diana.
35. Tellería Toca, E. (1986). Diccionario periodístico. Santiago de Cuba: Editorial Oriente.
36. Thompson, J. B. (1993). Ideología y cultura moderna. Teoría crítico-social en la era de la
comunicación de masas. México: Universidad Autónoma Metropolitana.
37. Vera, E. y. E. E. C. (2007). El periodismo y la lucha ideológica. La Habana: Editorial Pablo de la
Torriente Brau
38. Wolf, M. (2002). La investigación de la comunicación de masas. (Tomado de Editorial Paidós,
S.A, España). La Habana: Editorial Pablo de la Torriente Brau.
Desafíos del periodismo económico en Cuba
Caridad Carro Bello
Periodista de la Revista Bohemia
Unión de Periodistas
de Cuba
Instituto Internacional
de Periodismo
Facultad Comunicación
Universidad de La Habana
Invasor
Radio Surco
Radio Morón
Televisión Avileña
Periodismo digital
Periodismo económico
Periodismo literario
Periodismo y gobierno
Traducción
Periodismo de opinión
Discurso periodístico
Historia de la prensa
Prensa escrita
Televisión
Radio