La Tecla © fundado el 18 de diciembre de 2002 Sitio de los periodistas cubanos para el debate y reflexión sobre temas teórico-profesionales patrocinado por la Delegación Provincial en Ciego de Ávila de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) Director: Filiberto Pérez Carvajal
"No escriban para los banqueros, sino para los clientes de los banqueros, que son más" BERNARD KILGORE (director de The Wall Street Journal, durante los años 40) "(…) En política económica muy pocas veces se obtienen resultados inmediatos extraordinarios. Con el todavía insuficiente debate, presentación y discusión pública de las dificultades económicas internas no puede esperarse otra cosa que la "falta de cultura económica" en gran parte de los cubanos. Por ello, junto a las medidas administrativas, legales y de manejo de los instrumentos de la política económica que se ejecuten para enfrentar los problemas actuales, es necesario también incorporar una mayor transparencia expresada a través de políticas de comunicación pública que brinden una mayor cantidad de información y favorezcan el diálogo, el debate y no solo la reiteración de las argumentaciones que pretenden sustentar las políticas oficiales." PAVEL VIDAL ALEJANDRO, Dr. En Ciencias Económicas, Profesor e investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana   "El periodismo económico tiene tres funciones: Informar, informar e informar." ALBERTO POZO, periodista de temas económicos que trabajó muchos años en Bohemia, la Televisión y otros medios.  Antes de intentar una definición del periodismo económico en Cuba hoy creo que hace falta definir el periodismo en general. Aunque me parece que definir no es el término exacto, así que preciso: Lo primero que tendríamos que hacer es resolver nuestra insatisfacción con el periodismo que estamos ejerciendo, esa que expresamos en el día a día de nuestras redacciones y que suele hacer catarsis en ocasiones como esta, del Festival de la Prensa. Ese es un primer problema y no teórico, sino concreto, derivado del desafío que entraña hacer periodismo desde la posición y no desde la oposición, en lo cual hay una gran diferencia. Es decir, el pueblo en el poder, dueño de los medios de prensa, tiene que usarlos para defender su Revolución y su obra, lo que se complica cuando llegamos al punto de lo que conviene decir y lo que no; lo que es criticable y lo que no, y hasta dónde y cómo la crítica, o el ejercicio del criterio, como matizan algunos. En hacer ese periodismo estamos desde 1959 hasta hoy y aunque no es poco el tiempo transcurrido —más de 50 años—, el resultado evidentemente no nos satisface, no solo a los periodistas, sino al país en su conjunto. En respaldo a esta afirmación me remito, como evidencia más reciente, a los párrafos 65, 66 y 67 del proyecto de documento base de la Primera Conferencia Nacional del Partido, referidos, en síntesis, a la necesidad del reflejo mediático de la realidad nacional en toda su diversidad; la eliminación del secretismo; el desarrollo del debate, el análisis, el ejercicio permanente de la opinión y el destierro de "la autocensura, la mediocridad, el lenguaje burocrático y edulcorado, el facilismo, la retórica, el triunfalismo y la banalidad". Para acabar de hacer, o de empezar a hacer el periodismo al que aspiramos, seguro no nos sirve ahora la experiencia al respecto del extinto socialismo soviético y europeo, pues no nos sirvió de mucho cuando aquel mundo existía, ni nos influyó tanto como algunos dicen, pues nuestra tradición de periodismo —fuerte, vigorosa, prolija en obras y nombres— es más occidental, con influencias española y norteamericana, antes que deudora, creo, del periodismo de Pravda y de otras publicaciones soviéticas, o del que se hacía en los países que entonces formaban el CAME.  Sin desentendernos de experiencias de otros, pasadas o presentes, es claro que las soluciones del problema tenemos que encontrarlas dentro, en un sistema de prensa y en una política informativa más acordes con las realidades y necesidades del país, y con las transformaciones que en él acontecen, para lo cual es necesario, entre otras cosas, un mejor ordenamiento jurídico en lo relacionado con la información pública, el trabajo de los medios y su relación con el resto de los actores de la sociedad. Como mismo se actualiza el modelo económico cubano, parece necesario actualizar el modelo de periodismo cubano socialista. Toda una tarea, por supuesto, que tendrá que pasar por mucha discusión, desde la posición. El periodismo económico, como el referido a cualquier otro tema, cabe en esa discusión, con la cual deberá ser beneficiado, igual que lo serían, seguramente, el cultural, el deportivo o el dedicado a la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, acerca de los cuales me pregunto por qué suelen ser mejor diferenciados que el dedicado a temas de la economía y por qué, a diferencia de este, tienen espacios regulares, y una prioridad y atención en la que todos estamos de acuerdo. El problema, reitero, no es únicamente el periodismo económico, sino el periodismo. Pero ello no justifica cruzarnos de brazos, detenernos a esperar que todo se defina y cambie, o que otros definan y cambien, para empezar a hacer. La definición, el cambio, la construcción del modelo, de periodismo —y de periodismo económico, por tanto— resultará fundamentalmente de lo que empecemos a hacer ahora mismo como respuesta a insatisfacciones y déficit a los que hacíamos referencia. La acción, el método de prueba y error, la experiencia que acumulemos, todo ello con punto de partida en el conocimiento anterior —que no hay por qué botar el sofá—, son, si no camino, por lo menos trillo por donde empezar a andar. Actuar así incluye no ignorar ejercicios o experiencias profesionales de mérito, que felizmente existen entre nosotros y pueden servirnos como referentes, tanto en el periodismo en general como en el periodismo económico en particular. Privilegiar la práctica, por otro lado, no significa subestimar ni dejar de lado la teoría, la reflexión, el estudio, que creo está empezando a tomar cartas en este asunto, pues, por primera vez se hizo, recientemente, a principios de este año, la primera tesis de doctorado en Ciencias de la Comunicación sobre periodismo económico en Cuba, de la Doctora Caridad Carrobello, avileña, reportera de muchos años, la mayoría en Bohemia. También han sido defendidas, con altas calificaciones, al menos dos tesis de licenciatura, todas en la Universidad de La Habana. Asimismo se ha regularizado, desde hace tres o cuatro años, el Seminario de Economía Cubana para periodistas, organizado por la cátedra correspondiente del Instituto Internacional de Periodismo, con una alta calificación de los disertantes, método participativo y contenidos muy actuales. Tanto nacionalmente como en las provincias se ha regularizado el concurso de periodismo económico, convocado conjuntamente cada año por la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) y por nuestra UPEC.   Con la ANEC es posible estrechar aún más relaciones a nivel nacional, provincial e incluso municipal, incluyendo la vía de la formación o capacitación favorable al periodismo económico que pretendemos, en la que esa organización seguro puede apoyarnos mucho más, pues hay constancia de su vocación de colaboración con la prensa, que bien nos valdría aprovechar mejor. La idea, en cuanto al estudio del periodismo económico y de contenidos de la economía para hacerlo mejor, no es convertirnos en economistas, contadores, o especialistas en comercio o  finanzas. El objetivo es robustecer nuestros conocimientos relacionados con aspectos de las ciencias económicas, según convenga a nuestros intereses periodísticos. No debe ocurrir que cualquiera de nosotros pase por diez cursos, postgrados o maestrías sobre cuestiones económicas y ello no se revierta en un mejor resultado del ejercicio profesional en el medio de prensa. Tenemos que fomentar la práctica y el estudio de este tipo de periodismo mediante cátedras o círculos especializados, o como mejor consideremos y resulte posible, pero siempre de manera real y efectiva; favorecer la investigación y la realización de tesis de licenciaturas, maestrías y doctorados; promover la participación en el concurso ANEC-UPEC a nivel provincial y nacional; regularizar, también sin afán de cumplir metas, talleres sobre periodismo económico como el que es tradición aquí en Ciego de Ávila; multiplicar el seminario anual sobre economía cubana que hoy alcanza, casi únicamente, a los que estamos en la capital. Para acercar una opción como esa a los colegas del resto del país, quizá puedan lograrse resúmenes en video o audio, recurrir a la teleconferencia, u organizar seminarios sobre la economía de cada provincia con sus propios especialistas, en los que se incluya una visión del país. Creo que debemos buscar la manera de ir dotando de una identidad al periodismo económico, de ir diferenciándolo, para hacerlo más visible, reconocible e influyente. Pensemos en la utilidad y conveniencia, por ejemplo, de un medio de prensa impreso dedicado a temas económicos, resumiendo con "temas económicos" todo lo que cabe en economía: contabilidad, finanzas, comercio, etc. Como sabemos que, precisamente por razones económicas, es utópico proponerse ahora fundar nuevas publicaciones, pensemos entonces, al menos, en la posibilidad de dedicar espacios regulares a esos temas en los medios con que contamos, como mismo se hace con la cultura artística y literaria, el deporte; la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, y las noticias internacionales. Alguien pudiera afirmar que no es lo mismo Deportes y Cultura, que Economía, como espacios fijos de una publicación y argumentar por qué no. Puede que nos convenza de su razón, lo que supone entonces que uno de los asuntos concretos por donde pudiéramos empezar a hacer cambios —o no— en nuestras redacciones, es la dedicación, o no, de espacios fijos a la economía, o al periodismo económico, lo que de hecho implica un análisis que muy probablemente nos lleve más lejos. Aquí cabe una precisión: Que a diferencia de Deportes y Cultura, la economía es más incluyente, abarcadora y determinante para las personas, por lo que no siempre es fácil de delimitar, como aquellos otros temas. Tampoco, en periodismo, la economía se enfoca aislada, en forma pura, sino, por el contrario, más bien vista desde sus implicaciones sociales, culturales, políticas, humanas. ¿Será entonces cuestión de ponerle epígrafe y dedicarle equis cantidad de páginas al periodismo económico, o a los temas de economía en el periódico, o bastará con tratar periodísticamente, con todas o casi todas las de la ley, un asunto económico de tales y más cuales implicaciones?   En este punto pongo a un lado las páginas Webs porque, teniendo en cuenta sus posibilidades, las ventajas que ofrece la multimedia, creo que vale la pena analizar con detenimiento cómo aprovechar mejor esos recursos en función de esta vertiente del periodismo. Hay al menos un par de cuestiones más, a mi entender fundamentales, que para una primera aproximación debemos considerar. Antes hablábamos del contexto del periodismo cubano, del viejo- nuevo, o nuevo-viejo debate al respecto y del periodismo económico como una de sus partes. Pero ese es apenas nuestro problema, más allá del cual está otro mucho mayor: la realidad misma, de Cuba y del mundo con el cual estamos estrechamente conectados. Está esta isla nuestra bloqueada, hostigada, en ciertos aspectos subdesarrollada, con muchas vulnerabilidades económicas, en medio de una crisis planetaria multidimensional y tratando de actualizar su modelo económico para garantizarse el futuro sin perder el rumbo socialista, y mantenerlo, aun cuando ya no exista la dirección histórica de la Revolución. Ese escenario, precisamente, es el que nos mueve a análisis como este aquí y ahora, el que provoca el debate acerca del periodismo que tenemos -económico y de todo tipo- y el que necesitamos. Esa realidad es la que agita nuestras inconformidades y deseos de mejora, y constituye nuestra oportunidad, en el mejor sentido de la palabra, además de fuerza objetiva que impulsa la transformación, el cambio. Pensando en ella, en esa realidad y sus enormes exigencias, creo que hay que dejar claro, aunque pueda parecer elemental, que el periodismo económico tras el cual andamos no puede ser clasificado así solo porque hable de "cosas económicas", de producción, productividad, PIB, ahorro, eficiencia, precios, impuestos… El porqué y el para qué, las causas, los antecedentes, las evoluciones probables, significados, interrelaciones, significados, etc., de esas "cosas económicas", son lo importante y lo que más requiere nuestra atención y aplicación. Si alguna vertiente del periodismo exige acopiar información y relacionarla, razonar, reflexionar, consultar a expertos, cruzar fuentes, es el periodismo económico, que en nuestro caso tampoco puede tener como modelo, valga señalarlo, aunque no lo desconozca, aquel representado por publicaciones como The Economist o Financial Times, de larga experiencia y tradición de periodismo económico, pero en otros contextos y al servicio de intereses muy distintos, y contrapuestos, a los que nos toca defender. En la compleja, sensible y delicada materia que es la economía, la toma de partido, la formación y la cultura política e ideológica de quienes la enfocan desde el periodismo, son determinantes. La información económica, o sobre economía, es básica hoy en Cuba para favorecer, primero, una educación y luego, una cultura económica que, por supuesto, no es solo responsabilidad de los medios contribuir a formar. El periodismo económico es con seguridad el menos frecuentado por nuestros periodistas, en comparación con las demás vertientes antes mencionadas.   Comúnmente se le considera "muy difícil", "complejo", "árido", "riesgoso", "demasiado especializado", "poco apropiado para un buen desarrollo como periodista" y "más afín a los números que a las letras". Alguna razón hay en todo eso, pero solo alguna. En realidad, menos de la que se cree y afirma. Según mi experiencia este puede llegar a ser un periodismo tan emocionante, interesante, impactante, trascendente y socialmente útil y reconocido como cualquiera de los otros. Requiere, sí, mucha preparación, rigor, constancia, estudio, análisis. La economía, como bien sabe hasta el que menos sabe de ella, es materia difícil, compleja y hasta peligrosa, por las implicaciones de sus errores. Mucho más compleja que la pelota, y la pelota, como también sabemos en Cuba, es bien compleja, además de polémica. Festival de la Prensa Escrita Ciego de Ávila, lunes 31 de octubre de 2011
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