"No escriban para los banqueros, sino para los clientes de los banqueros, que son más"
BERNARD KILGORE (director de The Wall Street Journal, durante los años 40)
"(…) En política económica muy pocas veces se obtienen resultados inmediatos
extraordinarios. Con el todavía insuficiente debate, presentación y discusión pública de las
dificultades económicas internas no puede esperarse otra cosa que la "falta de cultura
económica" en gran parte de los cubanos. Por ello, junto a las medidas administrativas,
legales y de manejo de los instrumentos de la política económica que se ejecuten para
enfrentar los problemas actuales, es necesario también incorporar una mayor transparencia
expresada a través de políticas de comunicación pública que brinden una mayor cantidad de
información y favorezcan el diálogo, el debate y no solo la reiteración de las
argumentaciones que pretenden sustentar las políticas oficiales."
PAVEL VIDAL ALEJANDRO, Dr. En Ciencias Económicas, Profesor e investigador del Centro de
Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana
"El periodismo económico tiene tres funciones: Informar, informar e informar."
ALBERTO POZO, periodista de temas económicos que trabajó muchos años en Bohemia, la
Televisión y otros medios.
Antes de intentar una definición del periodismo económico en Cuba hoy creo que hace falta definir
el periodismo en general. Aunque me parece que definir no es el término exacto, así que preciso: Lo
primero que tendríamos que hacer es resolver nuestra insatisfacción con el periodismo que estamos
ejerciendo, esa que expresamos en el día a día de nuestras redacciones y que suele hacer catarsis
en ocasiones como esta, del Festival de la Prensa.
Ese es un primer problema y no teórico, sino concreto, derivado del desafío que entraña hacer
periodismo desde la posición y no desde la oposición, en lo cual hay una gran diferencia. Es decir, el
pueblo en el poder, dueño de los medios de prensa, tiene que usarlos para defender su Revolución y
su obra, lo que se complica cuando llegamos al punto de lo que conviene decir y lo que no; lo que
es criticable y lo que no, y hasta dónde y cómo la crítica, o el ejercicio del criterio, como matizan
algunos.
En hacer ese periodismo estamos desde 1959 hasta hoy y aunque no es poco el tiempo
transcurrido —más de 50 años—, el resultado evidentemente no nos satisface, no solo a los
periodistas, sino al país en su conjunto. En respaldo a esta afirmación me remito, como evidencia
más reciente, a los párrafos 65, 66 y 67 del proyecto de documento base de la Primera Conferencia
Nacional del Partido, referidos, en síntesis, a la necesidad del reflejo mediático de la realidad
nacional en toda su diversidad; la eliminación del secretismo; el desarrollo del debate, el análisis, el
ejercicio permanente de la opinión y el destierro de "la autocensura, la mediocridad, el lenguaje
burocrático y edulcorado, el facilismo, la retórica, el triunfalismo y la banalidad".
Para acabar de hacer, o de empezar a hacer el periodismo al que aspiramos, seguro no nos sirve
ahora la experiencia al respecto del extinto socialismo soviético y europeo, pues no nos sirvió de
mucho cuando aquel mundo existía, ni nos influyó tanto como algunos dicen, pues nuestra tradición
de periodismo —fuerte, vigorosa, prolija en obras y nombres— es más occidental, con influencias
española y norteamericana, antes que deudora, creo, del periodismo de Pravda y de otras
publicaciones soviéticas, o del que se hacía en los países que entonces formaban el CAME.
Sin desentendernos de experiencias de otros, pasadas o presentes, es claro que las soluciones del
problema tenemos que encontrarlas dentro, en un sistema de prensa y en una política informativa
más acordes con las realidades y necesidades del país, y con las transformaciones que en él
acontecen, para lo cual es necesario, entre otras cosas, un mejor ordenamiento jurídico en lo
relacionado con la información pública, el trabajo de los medios y su relación con el resto de los
actores de la sociedad.
Como mismo se actualiza el modelo económico cubano, parece necesario actualizar el modelo de
periodismo cubano socialista. Toda una tarea, por supuesto, que tendrá que pasar por mucha
discusión, desde la posición.
El periodismo económico, como el referido a cualquier otro tema, cabe en esa discusión, con la
cual deberá ser beneficiado, igual que lo serían, seguramente, el cultural, el deportivo o el dedicado
a la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, acerca de los cuales me pregunto por qué suelen ser
mejor diferenciados que el dedicado a temas de la economía y por qué, a diferencia de este, tienen
espacios regulares, y una prioridad y atención en la que todos estamos de acuerdo.
El problema, reitero, no es únicamente el periodismo económico, sino el periodismo. Pero ello no
justifica cruzarnos de brazos, detenernos a esperar que todo se defina y cambie, o que otros
definan y cambien, para empezar a hacer.
La definición, el cambio, la construcción del modelo, de periodismo —y de periodismo económico,
por tanto— resultará fundamentalmente de lo que empecemos a hacer ahora mismo como respuesta
a insatisfacciones y déficit a los que hacíamos referencia. La acción, el método de prueba y error, la
experiencia que acumulemos, todo ello con punto de partida en el conocimiento anterior —que no
hay por qué botar el sofá—, son, si no camino, por lo menos trillo por donde empezar a andar.
Actuar así incluye no ignorar ejercicios o experiencias profesionales de mérito, que felizmente
existen entre nosotros y pueden servirnos como referentes, tanto en el periodismo en general como
en el periodismo económico en particular.
Privilegiar la práctica, por otro lado, no significa subestimar ni dejar de lado la teoría, la reflexión,
el estudio, que creo está empezando a tomar cartas en este asunto, pues, por primera vez se hizo,
recientemente, a principios de este año, la primera tesis de doctorado en Ciencias de la
Comunicación sobre periodismo económico en Cuba, de la Doctora Caridad Carrobello, avileña,
reportera de muchos años, la mayoría en Bohemia. También han sido defendidas, con altas
calificaciones, al menos dos tesis de licenciatura, todas en la Universidad de La Habana.
Asimismo se ha regularizado, desde hace tres o cuatro años, el Seminario de Economía Cubana
para periodistas, organizado por la cátedra correspondiente del Instituto Internacional de
Periodismo, con una alta calificación de los disertantes, método participativo y contenidos muy
actuales.
Tanto nacionalmente como en las provincias se ha regularizado el concurso de periodismo
económico, convocado conjuntamente cada año por la Asociación Nacional de Economistas y
Contadores de Cuba (ANEC) y por nuestra UPEC.
Con la ANEC es posible estrechar aún más relaciones a nivel nacional, provincial e incluso
municipal, incluyendo la vía de la formación o capacitación favorable al periodismo económico que
pretendemos, en la que esa organización seguro puede apoyarnos mucho más, pues hay constancia
de su vocación de colaboración con la prensa, que bien nos valdría aprovechar mejor.
La idea, en cuanto al estudio del periodismo económico y de contenidos de la economía para
hacerlo mejor, no es convertirnos en economistas, contadores, o especialistas en comercio o
finanzas. El objetivo es robustecer nuestros conocimientos relacionados con aspectos de las ciencias
económicas, según convenga a nuestros intereses periodísticos. No debe ocurrir que cualquiera de
nosotros pase por diez cursos, postgrados o maestrías sobre cuestiones económicas y ello no se
revierta en un mejor resultado del ejercicio profesional en el medio de prensa.
Tenemos que fomentar la práctica y el estudio de este tipo de periodismo mediante cátedras o
círculos especializados, o como mejor consideremos y resulte posible, pero siempre de manera real
y efectiva; favorecer la investigación y la realización de tesis de licenciaturas, maestrías y
doctorados; promover la participación en el concurso ANEC-UPEC a nivel provincial y nacional;
regularizar, también sin afán de cumplir metas, talleres sobre periodismo económico como el que es
tradición aquí en Ciego de Ávila; multiplicar el seminario anual sobre economía cubana que hoy
alcanza, casi únicamente, a los que estamos en la capital.
Para acercar una opción como esa a los colegas del resto del país, quizá puedan lograrse
resúmenes en video o audio, recurrir a la teleconferencia, u organizar seminarios sobre la economía
de cada provincia con sus propios especialistas, en los que se incluya una visión del país.
Creo que debemos buscar la manera de ir dotando de una identidad al periodismo económico, de
ir diferenciándolo, para hacerlo más visible, reconocible e influyente. Pensemos en la utilidad y
conveniencia, por ejemplo, de un medio de prensa impreso dedicado a temas económicos,
resumiendo con "temas económicos" todo lo que cabe en economía: contabilidad, finanzas,
comercio, etc.
Como sabemos que, precisamente por razones económicas, es utópico proponerse ahora fundar
nuevas publicaciones, pensemos entonces, al menos, en la posibilidad de dedicar espacios regulares
a esos temas en los medios con que contamos, como mismo se hace con la cultura artística y
literaria, el deporte; la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, y las noticias internacionales.
Alguien pudiera afirmar que no es lo mismo Deportes y Cultura, que Economía, como espacios
fijos de una publicación y argumentar por qué no. Puede que nos convenza de su razón, lo que
supone entonces que uno de los asuntos concretos por donde pudiéramos empezar a hacer cambios
—o no— en nuestras redacciones, es la dedicación, o no, de espacios fijos a la economía, o al
periodismo económico, lo que de hecho implica un análisis que muy probablemente nos lleve más
lejos.
Aquí cabe una precisión: Que a diferencia de Deportes y Cultura, la economía es más incluyente,
abarcadora y determinante para las personas, por lo que no siempre es fácil de delimitar, como
aquellos otros temas. Tampoco, en periodismo, la economía se enfoca aislada, en forma pura, sino,
por el contrario, más bien vista desde sus implicaciones sociales, culturales, políticas, humanas.
¿Será entonces cuestión de ponerle epígrafe y dedicarle equis cantidad de páginas al periodismo
económico, o a los temas de economía en el periódico, o bastará con tratar periodísticamente, con
todas o casi todas las de la ley, un asunto económico de tales y más cuales implicaciones?
En este punto pongo a un lado las páginas Webs porque, teniendo en cuenta sus posibilidades, las
ventajas que ofrece la multimedia, creo que vale la pena analizar con detenimiento cómo
aprovechar mejor esos recursos en función de esta vertiente del periodismo.
Hay al menos un par de cuestiones más, a mi entender fundamentales, que para una primera
aproximación debemos considerar. Antes hablábamos del contexto del periodismo cubano, del viejo-
nuevo, o nuevo-viejo debate al respecto y del periodismo económico como una de sus partes. Pero
ese es apenas nuestro problema, más allá del cual está otro mucho mayor: la realidad misma, de
Cuba y del mundo con el cual estamos estrechamente conectados.
Está esta isla nuestra bloqueada, hostigada, en ciertos aspectos subdesarrollada, con muchas
vulnerabilidades económicas, en medio de una crisis planetaria multidimensional y tratando de
actualizar su modelo económico para garantizarse el futuro sin perder el rumbo socialista, y
mantenerlo, aun cuando ya no exista la dirección histórica de la Revolución.
Ese escenario, precisamente, es el que nos mueve a análisis como este aquí y ahora, el que
provoca el debate acerca del periodismo que tenemos -económico y de todo tipo- y el que
necesitamos. Esa realidad es la que agita nuestras inconformidades y deseos de mejora, y
constituye nuestra oportunidad, en el mejor sentido de la palabra, además de fuerza objetiva que
impulsa la transformación, el cambio.
Pensando en ella, en esa realidad y sus enormes exigencias, creo que hay que dejar claro, aunque
pueda parecer elemental, que el periodismo económico tras el cual andamos no puede ser
clasificado así solo porque hable de "cosas económicas", de producción, productividad, PIB, ahorro,
eficiencia, precios, impuestos… El porqué y el para qué, las causas, los antecedentes, las
evoluciones probables, significados, interrelaciones, significados, etc., de esas "cosas económicas",
son lo importante y lo que más requiere nuestra atención y aplicación.
Si alguna vertiente del periodismo exige acopiar información y relacionarla, razonar, reflexionar,
consultar a expertos, cruzar fuentes, es el periodismo económico, que en nuestro caso tampoco
puede tener como modelo, valga señalarlo, aunque no lo desconozca, aquel representado por
publicaciones como The Economist o Financial Times, de larga experiencia y tradición de periodismo
económico, pero en otros contextos y al servicio de intereses muy distintos, y contrapuestos, a los
que nos toca defender.
En la compleja, sensible y delicada materia que es la economía, la toma de partido, la formación y
la cultura política e ideológica de quienes la enfocan desde el periodismo, son determinantes.
La información económica, o sobre economía, es básica hoy en Cuba para favorecer, primero, una
educación y luego, una cultura económica que, por supuesto, no es solo responsabilidad de los
medios contribuir a formar.
El periodismo económico es con seguridad el menos frecuentado por nuestros periodistas, en
comparación con las demás vertientes antes mencionadas.
Comúnmente se le considera "muy difícil", "complejo", "árido", "riesgoso", "demasiado
especializado", "poco apropiado para un buen desarrollo como periodista" y "más afín a los números
que a las letras".
Alguna razón hay en todo eso, pero solo alguna. En realidad, menos de la que se cree y afirma.
Según mi experiencia este puede llegar a ser un periodismo tan emocionante, interesante,
impactante, trascendente y socialmente útil y reconocido como cualquiera de los otros.
Requiere, sí, mucha preparación, rigor, constancia, estudio, análisis. La economía, como bien sabe
hasta el que menos sabe de ella, es materia difícil, compleja y hasta peligrosa, por las implicaciones
de sus errores. Mucho más compleja que la pelota, y la pelota, como también sabemos en Cuba, es
bien compleja, además de polémica.
Festival de la Prensa Escrita
Ciego de Ávila, lunes 31 de octubre de 2011
Acerca del periodismo económico
Heriberto Rosabal
Revista Bohemia