Reunión de la Calidad en INVASOR, 20 años después
Cuando en el último lustro de los años '80, por iniciativa de la delegación de base de la UPEC en
INVASOR y del Consejo de Dirección, se instauró la reunión de la calidad de forma semanal, pocos
pensaron que tal iniciativa fuera una de las protagonistas en los éxitos futuros del Semanario y su
eje central de la rutina editorial.
En ese encuentro de los lunes, los profesionales del Semanario, no solo discuten y analizan cada
uno de los trabajos publicados en la última tirada, sino que sirve para proyectar la labor para la
próxima edición.
La reunión sirve, además, para evaluar la labor de todo el profesional periodístico, pues
diseñadores, correctoras y fotógrafos reciben calificaciones de Calidad Inferior, Normal,
Reconocimiento o Calidad Superior en dependencia del resultado de su trabajo que van, semana tras
semana, a su libreta de evaluación.
Pero a fuerza de ser sinceros, en los últimos meses estas reuniones han disminuido en el nivel de
profesionalidad, no obstante los esfuerzos realizados por los upecistas y la Dirección.
¿Qué importancia tiene que los periodistas participen en la política editorial del Semanario?
¿Acaso su incidencia es real en el qué, cuándo y cómo escribir para el Órgano Oficial del Partido?
La experiencia de INVASOR en más de 30 años ha demostrado, en la práctica, mediante el debate
y el consenso, que los reporteros pueden y, sobre todo, deben integrarse al proceso de construcción
de la agenda del medio.
Cierto es que algunos temas y propuestas de trabajos periodísticos "bajan" desde la instancia
partidista, sin embargo, numéricamente hablando, es mucho menor comparado con la iniciativa de
los periodistas. De manera que el ideal de Periodismo revolucionario, crítico, polémico y detonante
de la reflexión colectiva, a nivel social, depende mucho más de la capacidad, interés, valentía y
talento de los reporteros que de mecanismos de censura o herramientas de edición.
Por eso resulta cuestionable que en la reunión de los lunes en INVASOR, encuentro para analizar y
evaluar la calidad de las ediciones impresa y digital, además de diseñar las próximas, algunos
periodistas lleguen sin temas en sus agendas y esperen que el jefe de información o la directora del
periódico orienten los trabajos.
Cada vez que esto sucede, el periodista pierde la oportunidad de tener voz dentro de la política
editorial, de transformarla y establecer un diálogo más serio y dinámico con los lectores, pues el
apego a su profesión y su cometido en el ámbito social está estrechamente ligado a la forma en que
su agenda personal y luego la del medio para el que tributa, reflejen el quehacer de los públicos,
sus inquietudes y necesidades.
Hacíamos referencia a la reunión de la calidad y, en este sentido, no sin pesar, aceptamos hoy que
el fantasma de la apatía y el desinterés ronda, con más frecuencia de la esperada, los salones del
Semanario.
En varias ocasiones una buena parte del personal periodístico se muestra indiferente al momento
del análisis integral del periódico, instante, quizás, más importante en la semana de trabajo.
Asumen de forma acrítica la valoración del primero que habla y con pereza respaldan una opinión
que podría no ser acertada, olvidando que en ese minuto está en juego no solo la evaluación y
hasta la estimulación material del autor del trabajo, sino la calidad del producto comunicativo.
No debemos olvidar que cuando varios profesionales aportan ideas sobre un tema específico, al
final, el que realiza el trabajo está mejor preparado para llevar a cabo su pesquisa.
Y si esto sucede con la edición impresa, peor es el ámbito de la página web, cuyo contenido rara
vez se analiza más allá de lo cuantitativo, pues no hemos logrado rebasar los talleres sobre cómo
escribir para este espacio, que demanda una productividad acelerada de los mismos periodistas que
escriben para el semanario.
Es evidente que, aunque la reunión de la calidad sigue siendo el encuentro más importante de la
semana en INVASOR, hay que perfeccionar la manera de desarrollarla para atemperarla a los
tiempos que corren y que difieren de aquel 1989 cuando surgió.
Migdalia Utrera, Mario Martín y Sayli Sosa
Periodistas del semanario Invasor